¡Aspirantes a Carondelet!

César Eduardo Briceño Toledo

Los ecuatorianos debemos concurrir a las urnas electorales, para designar a los futuros mandatarios del país y asambleístas, el próximo 7 de febrero del 2021; que a la fecha hay 19 presidenciables, de 283 organizaciones políticas.

Según sondeos políticos, no habría sino unos 3 o 4 candidatos opcionados para la presidencia, que continuarían al balotaje, incluido el candidato nominado por la agrupación de Revolución ciudadana, que tendría una votación cautiva; que, sin perjuicio de la presidencia, les interesa alcanzar el mayor número de asambleístas para más adelante negociar el retorno de su líder con amnistía; aunque existe una sentencia en firme que lo inhabilita por el lapso de ocho años. ¿Arauz, tiene la misma oportunidad con sin Correa? ¿El candidato Lasso, sumaría más votos de los obtenidos en las dos contiendas anteriores? ¿Pérez, con el indigenado representan el 7% logrará consolidarse con la Conaie y la izquierda? Hay quienes afirman que el outsiders podría ser de Guayaquil. El resto únicamente harán pirotecnia y globos de aire.

La composición de la asamblea va a ser disímil, que ninguno de los candidatos ha definido cuál va ser su agenda. ¿Habrá respaldo u oposición, al nuevo gobierno? Es un espacio para servir, legislar y fiscalizar; por eso su elección es exigente. ¡Qué nunca se parezca al actual en donde hay 60 asambleístas con procesos penales!

El ajetreo es intenso para consolidar diversos acuerdos en la derecha, centro o izquierda; que únicamente se lograron conformar tres alianzas, que lamentablemente benefician a los candidatos que tienen votos duros.

También los agoreros señalan que este futuro espacio lo ocuparía la derecha; porque les hizo campaña Lenín Moreno; al gobernar con las más distintas agrupaciones políticas, con muchos reparos. Según Cedatos revela el deplorable voto de aceptación que tiene el actual mandatario que es del 9% y la asamblea nacional del 3%.

Eduardo Peña, exvicepresidente de la república, propone que el mandatario debe ser sano y apto para dirigir al país, tener experiencia en administración, bien informado en asuntos económicos, habilidad política, buen orador y tener un equipo de personas honestas. Los romanos antiguos llamaban “cursus honorem”.