Cuando nos visita la nostalgia

Ruy Fernando Hidalgo Montaño

Puede suceder en cualquier momento, sobre todo en esta larga época de días grises, en los que, las certezas brillan por su ausencia y este año tan raro, peligroso, que ha sembrado muerte y dolor. Por toda la tierra, como que se presta para que nos invada la nostalgia. Esa sensación tan letal, que nos asalta así de pronto y hace caer sobre nosotros una gigantesca cascada de recuerdos que desfilan infinitos por nuestra memoria, provocando sonrisa y llanto. Llegan solitos no necesitan invitación, la nostalgia tiene dos cómplices perfectos, la soledad y la tristeza, caminan siempre juntas. Pero también va de la mano con la alegría cuando lo que evocamos son instantes que alguna vez, coparon nuestras vidas, poniéndonos aúnquesea fugazmente con la esquiva felicidad.

La nostalgia toma miles de formas, se anida en rincones oscuros y claros de tu alma, mostrándote millones de imágenes que pasan ligero o lento por tu mente eso depende de lo que te traigan a ella, si son vivencias hermosas tú te encargas de que su trayecto sea despacio para volver a saborear y acariciar lo vivido y experimentar de nuevo lo que sentiste en ese entonces y te hizo inmensamente feliz.

La nostalgia es echar la mirada atrás, escuchar una risa loca y sentir junto a tu boca como un fuego su respiración, como lo dice aquel famoso tango. Es traer al presente tiempos idos, es refugiarse en paisajes tranquilos del pasado, intentando sobrellevar la turbulencia del hoy. Es dibujar un rostro amado en tu cabeza, para sentirlo y mirarlo como antes. Cuando nos visita la nostalgia volvemos a percibir aromas que ya parecían olvidados, como aquellos que salían de la cocina familiar cuando mi madre preparaba comidas que a mi me siguen pareciendo únicas. Serrat dice, que. “Uno se cree que los mató el tiempo y la ausencia, pero su tren vendió boleto de ida y vuelta, y que son pequeñas cosas que nos dejó un tiempo de rosas, en un papel, o en un cajón”.

Cuando nos visita la nostalgia, somos seres indefensos, bogando entre recuerdos, con puertas, cortinas y ventanas cerradas. Pero con el pensamiento abierto, para un ser especial para nosotros que está lejano de nuestras vidas, pero ahora solo nos interesa saber ¿Qué techo lo cobija? O ¿En qué lecho nos olvida?

La nostalgia nos transporta a cosas pasadas muy del día a día de aquellas épocas, en las que no había muchos avances tecnológicos y por decir algo, hasta el amor era más artesanal y se buscaba la forma más directa de llegar al ser amado y para ello se valía de una serenata al pie de un balcón, o de un poema así nomas sin mucho vuelo. El asunto era buscar la manera más idílica de manifestar los sentimientos. En fin, esto es solo mi visión personal de lo que me sucede cuando me visita la nostalgia, cada quien tendrá la suya.