Nuestra realidad política

José Benigno Carrión M.

Es saludable, en tiempo de elecciones, que el ciudadano corriente que mira la vida -arrellenado cómodamente desde una banca del parque central- tenga una visión certera de la situación política que atraviesa el país, en sus facetas principales, para no caer tan fácilmente en el engaño, en planes y proyectos que nunca se cumplen pero que en tiempo de elecciones se ofrecen en atractivos y voluptuosos tonos y colores.

En realidad, estamos viviendo del préstamo, de la ayuda del Fondo Monetario Internacional, para poder afrontar la situación crítica que en el campo económico soportamos, victimas del atraco y la rapacidad de grupos nefastos enquistados en la administración pública… Hay que tener presente que aquellos créditos hay que pagarlos puntualmente con los intereses respectivos. En realidad, esa la política, ese el juego de quienes dirigen los destinos económicos del país, es decir, vivir del préstamo, pagando con las gracias y genuflexiones de estilo, las cuotas e intereses respectivos para lograr la confianza y simpatía del acreedor. Empero, cuando disponemos por suerte de algunos millones de dólares del Fondo Monetario Internacional, los vivos y eternos mangoneadores del cuento nos los dan feriando, mejor disponiendo, con una facilidad digna de mejor causa, siguiendo puntualmente aquel adagio epicurista que nos recuerda: comamos y bebamos que mañana moriremos. Empero, para cambiar esta dura y lacerante realidad, se requiere un cambio sustancial, medular, por una política de trabajo, responsabilidad y eficiencia y no invertir sumas millonarias, como en el tiempo del correato, en obras suntuarias que se las llevó el viento; es decir, un trabajo esforzado que nos conduzca a cumplir con eficiencia y responsabilidad los nobles ideales que nos hemos propuesto. Parece que hemos recibido lecciones muy duras en estos últimos tiempos, en materia económica, que es necesario asimilarlas para corregir los errores de ayer. La tarea es sacrificada, pero creo que a la postre podemos alcanzarla.