Desesperados por la vacuna y el cambio de mandatario

El nuevo sistema de vida que produjo la pandemia con el enclaustramiento obligado por un año cumplido por pocos, pero imposible de ser atendido por un elevado porcentaje de la población pese a las drásticas medidas dispuestas por las autoridades lo que produjo el rebrote agresivo del virus que ha copado los hospitales de varias ciudades privando del servicio a centenares de habitantes que en algunos casos dejó el saldo de lamentables decesos y contagios de los familiares.

Las principales autoridades, la semana pasada, con un gigantesco despliegue de publicidad, en los aeropuertos de Quito y Guayaquil, recibieron jubilosas el primer envío de 8.000 vacunas para ser distribuidas en esas localidades y además a la ciudad de Cuenca y a última hora al Puerto de Manta, para iniciar la inmunización a más de diecisiete millones de habitantes. Aún no se conoce cuándo llegará el segundo embarque que se lo requiere con urgencia ante la latente amenaza del caudaloso brote que diezma la población; vacunas desde ya embadurnadas de corrupción en los centros hospitalarios del IESS y los estatales; y, de lo que se informa en los medios de comunicación, en esta lucrativa actividad entrarán a participar las empresas farmacéuticas privadas, que esperemos no se contaminen de lo acontecido en las casas de salud públicas en las que se destapa nuevamente el hormiguero de los abusos como es el caso del Ministro de Salud Pública, llamado a juicio por la Asamblea Nacional y pedida su destitución por el Defensor del Pueblo y organizaciones privadas por arbitraria distribución de las vacunas para favorecer a familiares y allegados; ojalá no se enmarañen más los problemas ya existentes con la incontrolable escalada delictiva organizada que los organismos de seguridad pública detectaron con el funcionamiento de centros clandestinos de salud donde se estaba vacunando con medicamentos falsos a ciudadanía desesperada por protegerse y retornar a sus actividades normales; falta aún aclararse por las autoridades competentes si la vacuna al administrarse servirá en forma definitiva como en el caso de las que se utilizó para epidemias como la viruela y otras.

Si no hay salud cómo se reactiva la economía; de ahí la urgencia y cualquier sacrificio que se haga es imprescindible para el retorno a la vida normal, aunque según se avizora esta tarea vital en su mayor parte le corresponderá ejecutar al próximo Gobernante ya que el proceso de la inmunización puede concluir siendo optimistas a fines del 2021, con los cual las demás ofertas de campaña para el desarrollo del país quedarán archivadas para las “calendas griegas”.

Las elecciones generales que se llevarán a efecto el 07 de febrero del año en curso resultan verdaderamente sui géneris o excepcionales; pues, la campaña se la lleva a efecto con todas las restricciones que impone la pandemia, esto es, anulan casi totalmente la propaganda que se estilaba en tiempo pasado; por otra parte, todos los candidatos presidenciales saben que solo dos pasarán a la segunda vuelta ya que ninguno ganará en la primera y surgirá la acusación de fraude por 14 candidatos; de lo poco que se escucha y lee en las entrevistas publicitarias todos coinciden en ofrecer maravillas, de tal suerte que cualquiera que merezca la confianza de una escasa mayoría de votantes al día siguiente de su posesión nos otorgará la anhelada felicidad, comenzando por rectificar los errores cometidos por el “desprestigiado gobierno” que termina en sus funciones como se ha hecho tradicional, por lo que clama la ciudadanía que no recibe las dádivas fruto del endeudamiento externo emprendiendo por nuevos rumbos que es lo que requerimos los ecuatorianos.

En lo relativo a los asambleístas que solo pasan por una vuelta y el voto será en plancha porque así lo manda nuestra democracia de oropel con el método Webster, pero como hay tanta lista que produce confusión ninguna agrupación política tendrá mayoría parlamentaria y volverá el consabido amarre de la funesta partidocracia, soslayando la tarea fundamental de una legislación al servicio de la colectividad, que solucione legalmente los problemas de salud, educación, seguridad y desempleo entre otros.