El Festival Mundial de Artes Vivas

Por arriba de las circunstancias políticas, el país y el Estado Ecuatoriano son realidades permanentes y los compromisos que adquiere el Estado y de manera muy especial aquellos que tienen que ver con su imagen y proyección internacional, tienen que ser respetados y cumplidos; esta la razón por la que me extrañó un tanto el hecho de que al posesionar a la nueva Ministra de Cultura Sra. María Elena Machuca no se tocó ni mencionó siquiera la urgencia y necesidad que tiene el Estado Ecuatoriano de mantener promocionar y robustecer aun en medio de la emergencia sanitaria internacional, este Festival que ya logró en sus primeras versiones posesionarse como una gran convergencia mundial de las artes escénicas, precisamente ubicada en una ciudad intermedia caracterizada históricamente por ser uno de los principales centros de creación artística y cultural en el país. Manteniendo las proporciones, es algo parecido a que al posesionar un nuevo ministro de Deportes en Japón no se dijese nada ni se mencionase el compromiso internacional de ese país con las olimpiadas.

Valga la oportunidad para recordarle al nuevo Gobierno que presidirá desde el 24 de mayo el Sr. Guillermo Lasso que aparte de los compromisos provinciales que tiene el Estado Ecuatoriano frente a Loja y la Región Sur, se destaca el Festival Internacional de Artes Vivas que es un compromiso que el Ecuador asumió ante la comunidad global y que no es factible ni siquiera pensar que se interprete como si se tratara de una iniciativa local adoptada por determinado gobierno que ya concluyó sus funciones.
Por cierto que este Festival responde a una motivación de promover la equidad territorial y la incorporación de todo el país al desarrollo. Cuando en agosto 2014 le entregamos al Jefe de Estado en la Puerta de la ciudad aquella alforja campesina, en el un lado estaba la plataforma cultural y en el otro equiparando el peso estaba la plataforma productiva. Se entendía entonces y ahora, que la tradición y fortaleza cultural de Loja, debía servir de base para promoviendo intensamente su potencial turístico, poder promover la inversión en la producción primaria y secundaria que permita incorporar a todos de manera sustentable al pleno aprovechamiento de sus recursos.

Por cierto, es necesario quizá prevenir que, resultó lamentable, toda la oposición centralista y localista que emergió en varias ciudades hermanas por minimizar, obstaculizar y sobreponer, otros festivales de similar característica al Festival Mundial de Artes Vivas o Artes Escénicas establecido en Loja, basta revisar las distintas plataformas digitales para constatar este hecho bochornoso. Por otro lado el Ministerio de Cultura convertido en una especie plataforma gremial o sindical de organizaciones culturales se empeñó ( las balas salían de adentro) en manejar de manera centralista el presupuesto que destinó el Estado para el Festival Internacional y para ello se inventaron la figura del “Festival Inn” que manejaba la contratación de grupos artísticos y que estaba bajo control directo y central del Ministerio y “Festival Off” es decir las presentaciones no pagadas de calles y plazas que quedaba en manos de la Municipalidad de Loja con una asignación simbólica que no llegaba ni al 10% del presupuesto global. Lo más curioso es que los “festivales paralelos” de Quito, Cuenca etc., recibían desde el Ministerio la concesión gratuita o rebajada de los conjuntos contratados, de manera que, no tenía sentido viajar a Loja, si los mejores conjuntos era posible observarlos en otras ciudades, con mejor conectividad. Esto es urgente Superar con generosidad patriótica.