¡No perdamos la fortaleza!

Los problemas y secuelas

que nos deja la pandemia,

son muy serias, son tragedia,

son fatal dolor de muelas.

Son invierno despiadado

para todos los mortales,

son un llanto en los eriales

del destino desolado.

Esta suerte es pesadilla,

es un grito a la deriva,

es presencia negativa,

que nos pone de rodillas.

Todo sufren, otros menos,

otros mucho, pero todos

a seguir de todos modos

porque vida la tenemos.

Hay por miles, Dios bendito,

que quedaron desempleados,

a su suerte abandonados

con despido y finiquito.

Este asunto desespera

y parece que se alarga,

ayayay! ¡Que gota amarga!

… que pandemia lastimera!

Nos metieron la manota

el gobierno a los bolsillos

y nos roban dolarillos

que nos cuesta gruesa gota.

No descuentan a toditos

los sectores su salario,

por cumplir el recetario

de ese Fondo vil, maldito.

Volveremos nuevamente

a las formas cotidianas,

de trabajo en las mañanas

o en la tarde, parcialmente.

No nos queda otra salida

que salir bien protegidos,

distanciados, precavidos,

en defensa de la vida.

Al final de los finales

este asunto será historia

que martilla la memoria

como pago a nuestros males.

Volveremos por la senda

del trabajo denodado,

más humanos, recatados,

solidarios, como ofrenda.