Torres de San Sebastián, icono de la Independencia de Loja

Con una altura de aproximadamente 32 metros, la torre de San Sebastián es uno de los iconos más emblemáticos con los que cuenta Loja, porque rinde tributo a la Independencia, ocurrida el 18 de noviembre de 1820 y gestada por Ramón Pinto, José María Peña, Nicolás García, José Picoita y Manuel Zambrano.

Historia

En el centro-sur de la ciudad de Loja, se levanta majestuosa el símbolo de los lojanos la torre de San Sebastián, que está junto a la plaza e iglesia de similar nombre.

Luis Bernardo Cuenca Alvarado, exdocente de la Unidad Educativa del Milenio Bernardo Valdivieso e historiador, relató que la construcción de la torre fue dirigida por el profesional Gustavo Trueba Barahona; en un inicio la Municipalidad contaba con el reloj de cuatro esferas, pero el

Cabildo Diocesano se opuso que sea colocado en la atalaya, sin embargo, por decisión unánime el Cabildo lojano, precedido por el alcalde Alfredo Mora Reyes (1957) ordenó que vaya en el centro de la plaza.

El monumento tiene una altura de 32 metros en una base de hormigón. En su entorno cuenta con una serie de adornos que son la caracterización de las etapas cívicas de Loja: en su base hay cuatro artes en alto relieve de bronce que evocan la historia de Loja: “Si de Quito es gloria es descubrimiento del Amazonas, gloria es de Loja la conquista de la Amazonía y la Fundación de los Gobernaciones de Yaguarzongo y Maynas; Los Paltas –Federación de Comunidades Aborígenes de la Región Sur del Ecuador-; Gobierno Federal de Loja 1859-1861 presidido por Manuel Carrión Pinzano; 18 de Noviembre de 1820, adhesión popular de Loja al Movimiento Libertario de la Nación Indoibérica”.

Cuenca Alvarado añadió que el lugar sirvió como centro de operación cívica, cultural y de

concentraciones de hechos sociales y económicos de Loja. “En la actualidad la torre sigue siendo el icono más importante de la ciudad y provincia, que se ve embellecida con los árboles que la rodean y le dan una característica única en la región sur del país”.

Conversación

El funcionario del Ayuntamiento local, Guzmán Melquiades Soto García, lleva 19 años cuidando la torre y las jardineras del lugar. Contó que su actividad es peculiar, porque consiste en dar mantenimiento al reloj de cuatro esferas todo el tiempo y estar siempre atento para que no se retrase o adelante en el tiempo. Además, iza las banderas en las fiestas cívicas.

“No permito que personas particulares ingresen al lugar sin previa autorización del Municipio. La limitación de la ciudadanía a la torre es por varias circunstancias, pero entre las principales es que deben ascender y descender por un graderío angosto que de por si es peligroso; también porque los visitantes cuando están frente al reloj

empiezan a manipular cualquier instrumento que ocasiona la desprogramación y arreglarlo a más de ser complejo toma tiempo”.(I).