Un acuerdo repugnante

Miguel Andrade

Por la debilidad del gobierno neoliberal en la Asamblea Nacional, podría haber llegado a un repugnante acuerdo antipopular con el correísmo. Lo único que falta es el anuncio oficial, aunque en la práctica, el acuerdo ya es público y notorio; los correístas de Unión por la Esperanza -UNES-  brindaron su apoyo al bloque de conservadores, Creando Oportunidades -CREO- de Lasso, y sus aliados del partido Social Cristiano. ¡Que repugnante acuerdo!

Si las cosas continúan como se encuentran, el deshonesto acuerdo, servirá para asegurar que, en el futuro, el presidente de la Asamblea sea del gobierno, y con ello, aprueben algunas leyes que ordene el Fondo Monetario Internacional.

El politólogo César Ulloa, refiriéndose a la extraña alianza, la justifica porque “Lasso necesita un balón de oxígeno, por lo menos, para el primer año de gobierno…” Con el objeto de alcanza cierta gobernabilidad, por lo menos el primer año, el gobierno ha tenido que acordar con su enemigo histórico, el mencionado acuerdo inmundo.

Digan lo que digan, los correístas no podrán justificar la entrega de sus votos al gobierno, al pronunciarse frente a la llamada Ley de Desarrollo Económico. Todos somos testigos de que votaron junto al gobierno para aprobar una ley que golpea al pueblo y beneficia a los sectores dominantes de la sociedad, al perdonarles la suma de 2.200 millones mantenida con el Servicio de Rentas Internas.

La historia del Ecuador está llena de hechos escandalosos de los grandes capitalistas y empresarios que han mantenido el poder político en sus manos. Recordemos que, en el actual   período parlamentario las mismas fuerzas retrógradas ya mencionadas, buscaron un arreglo con el gobierno para beneficiarse de las amnistías, en favor de un grupo de corruptos encabezados por Rafael Correa y Jorge Glas.  

De ahí que, la alianza PSC-CREO-UNES es un acto inmoral consumado que causa indignación en grandes sectores populares, por lo que es digno de aplauso que las organizaciones sindicales y populares planifiquen la resistencia a la política neoliberal impuesta por el Fondo Monetario Internacional, y que el pueblo con entusiasmo se levante contra el servilismo y la corrupción.