Humanismo

Sandra Beatriz Ludeña

En tiempos como los que corren, estamos muy pocos habituados a hablar de humanismo, lo que Aristóteles describe como amor por el prójimo, o lo que otros conocemos como solidaridad.

Se oye hablar de algunos términos que parecen conocidos, pero que en el fondo, son muy incomprendidos.  Es que bien puede sucedernos, que sepamos que humanismo es sinónimo de solidario, o de filantropía, pero, no sepamos en el ejercicio de la acción, que es en realidad.

Es por esto, que traigo a reflexión este tema, que es difícil, y que si hace falta pensarlo, seguirlo pensando, porque es el bien, y alrededor del bien, está la justicia, la libertad.

Es necesario que toda la sociedad comprenda estos conceptos desapercibidos, pero que dan razón a la existencia, porque sin ellos, poco valdría la pena seguir viviendo.

¿Cómo se ejercita el humanismo?  Yo diría que haciendo el bien.  He visto gente que ha dedicado toda su historia a hacerlo, y lo ejerce de una forma tan natural, que ni siquiera es consciente de que es un humanista en esencia.   

Entre esos modelos humanistas, he tenido maestros de vida, que ayudan a aprender a pensar, a salir de uno, a pasar el bache, y a superar el egocentrismo. Porque en reiteradas ocasiones, nos conformamos con poco, y ya somos dueños de la verdad. 

Porque habrá ocasiones en las que en la vida irá mal, y estaremos solos, mas, habrá alguien, que desde su humanismo nos ofrezca un auxilio, que puede estar codificado en una palabra, en un gesto clave, en una voluntad que se extiende invisiblemente para abrirnos una opción, y eso es humanismo real.

Experimentar la solidaridad, va más allá de expresar una exclamación como: ¡qué pena! Hay muchas situaciones tristísimas en la realidad actual, y es parte de nuestra responsabilidad humanista, al menos preguntar, al menos pensar, ¿de qué manera puedo ayudar?

La relación entre seres humanos es el lugar donde debemos buscar la forma de realizar nuestro humanismo.  No podemos renunciar al otro, somos sociables por naturaleza y esa es la verdad.  Pero, tenemos que descubrir o redescubrir nuestro humanismo, darle mayor propósito al paso por esta tierra.

Tenemos que andar, o mejor dicho, tenemos que caminar por ese universo de lo que es la solidaridad, de lo que es el amor por el otro, por el próximo, que a muchos no nos importa, y que en realidad es el camino para experimentar crecimiento, está allí nuestra mejor oportunidad.

¿Qué duda cabe en que hay que tener esos ideales? La tendencia al bien, la tendencia al progreso, la tendencia a la vida. Tendencia a la solidaridad y a ser justos.  Hay que amar, y aunque suene utópico, amar al prójimo, ese es el camino. Porque el humano, propicia este tiempo de pensamiento y sentimiento, y crea un mundo más justo, bello y solidario para desarrollarnos.