Numa P. Maldonado A.
Desde años atrás los pueblos de Gualel y El Cisne y de otras comarcas aledañas, apoyadas por autoridades civiles (consejos cantonales y juntas parroquiales) y eclesiásticas, grupos ecologistas y ciudadanos conscientes, sostienen una lucha antiextractivista en defensa de la salud y la vida de miles de compatriotas que habitan en el gran área de influencia multiprovincial que tiene como núcleo la “Estrella Hídrica” del Austro ecuatoriano, o nudo de Guahrahuma – Acacana, amenazado por la explotación minera.
Guagrahuma no es solamente la corta cordillera secundaria horizontal, de 30 km de longitud, coronada por el cerro Fierrohurco (3.788 m s.n.m), que divide los cantones Saraguro y Loja; es el principal accidente orográfico de la provincia de Loja y de toda la región Sur del Ecuador: cubre cerca de la mitad del territorio lojano (unos 5.000 km2) y amplias áreas de El Oro, Azuay y Zamara-Chinchipe. Pero especialmente es el origen de segmentos hídricos muy importantes que activan las cuencas superiores de cuatro sistemas hidrográficos sudamericanos: uno nacional (Jubones), dos binacionales (Puyango y Catamayo) y uno continental (Amazonas, a través del río Santiago). Justamente un importante sector donde viven algo más de medio millón de compatriotas, al cual varias transnacionales mineras, con el pretexto de explotar oro y otros minerales, pretenden convertir en pocos años en un área contaminada e invivible, destruyendo la pureza de las fuentes de agua dulce y causando un peligroso deterioro de los ecosistemas. Todo esto con autorización del gobierno y el rechazo razonado de los pueblos afectados.
Frente a este grave atentado contra la naturaleza y la vida, grupos organizados de ciudadanos directamente afectados por los estragos que produce la minería metálica, han gestionado la anulación de las concesiones inconsultas , el apoyo de autoridades locales y de los ciudadanos de Loja y el país para respaldar la justa proclama “Loja, libre de minería metálica”, acordada por el Municipio del cantón Loja. Un claro rechazo a la nefasta actividad que, al utilizar sustancias tóxicas como el mercurio, cianuro de sodio, ácido sulfúrico…, produce graves enfermedades en todos los seres vivos, atenta contra la seguridad alimentaria y activa los complejos mecanismos del cambio climático.
La gestión popular está obteniendo resultados halagadores, como la reciente resolución de una Jueza de Loja que pide al GAD de Loja, el Ministerio del Ambiente, Agua y Transición Ecológica y la UTPL, un informen técnico sobre la situación del litigio, como elemento de juicio para la sentencia. Vale reconocer que la meta por alcanzar la nulidad vía judicial de las concesiones mineras referidas, además de los regulares actos de protesta, tiene el importante respaldo de varios petitorios enmarcados en la figura jurídica de amicus curiae, entre otros, los del grupo ecologista Anku que encabezan Claudia Sánchez y David Alejandro Samaniego. Petitorio del cual extraemos el siguiente párrafo:
“(…) En la parroquia Gualel el principal proveedor de servicios ecosistémicos es el Páramo, con una extensión de 28,91% de la cobertura vegetal, mismo que almacena aproximadamente 602.566,41 toneladas de carbono en la biomasa; mientras en la parroquia El Cisne (…) es el Bosque Nativo con una extensión de 13,80% y (…) 368.952,83 toneladas de carbono Esta información permite fortalecer la importancia de establecer la “Estrella hídrica, como área protegida libre de minería metálica”.
