Hablando de expertos

Diego Lara León

Hace cerca de 20 años en el Ecuador se empezó a hablar de un término desconocido en ese momento, muchas personas sentenciaron que el EMPRENDIMIENTO, era una moda, una forma rara de llamar a quienes se quieren dedicar a la actividad productiva de forma independiente. Ahora muchos años después, ya muy pocos pueden decir que el emprendimiento y los emprendedores no son el motor de la economía y del desarrollo de las sociedades.

En uno de los tantos cursos, seminarios y conferencias que asistimos durante años, quienes nos interesamos y adentramos al mundo del emprendimiento, sucedió algo que me dejó una gran enseñanza.

Estábamos en Medellín en una de las universidades referentes del emprendimiento y la innovación en América del Sur, y mientras un expositor experto en emprendimiento nos hablaba sobre las nuevas tendencias, uno de mis compañeros asistentes a este curso, le interrumpió su presentación para hacerle la siguiente pregunta: “Ud. nos habla de emprendimiento y se dice experto, pero ¿Cuántos emprendimientos ha hecho en su vida?”, finalmente mi compañero sentenció. “Señor expositor si en su respuesta Ud. dice que no ha emprendido, entonces no puede hablarnos de emprendimiento ni llamarse experto en emprendimiento.”

Luego de un corto silencio, la respuesta no vino del expositor sino de uno de los más reconocidos y respetados expertos en emprendimiento e innovación del mundo, quien con su escaso español (el profesor Klaus es alemán), acudió a una analogía y nos dio una lección de vida.

Este respetado profesor dirigiéndose a mi compañero de seminario, nos dijo, “si ustedes o alguno de sus familiares tuvieran que acudir al médico porque tienen cáncer (Dios no lo permita), acudirían sin duda a un oncólogo, si las personas seguiríamos su lógica apreciado alumno, deberíamos acudir, por seguridad nuestra, a un oncólogo que haya tenido cáncer; o también atendiendo su criterio, una médico uróloga no podría atender hombres, porque según Ud. solo quien tiene la vivencia en carne propia está autorizado para ser un experto”. Luego de este comentario, mi compañero no opinó mas y yo aprendí que jamás podemos ser endógenos y que la experiencia es importante pero no siempre te hace experto.

Que error, que costo de oportunidad y desperdicio social generan aquellos que pretenden, que solo los emprendedores puedan hablar de emprendimiento, que solo los políticos puedan hablar y hacer política, que solos las mujeres puedan hablar de feminismo, que solo los empresarios puedan ser expertos en empresa. Lo que considero que debe ser un axioma, es que cada tema del que opinemos o trabajamos, sea un tema del cual, por respeto propio y hacia los demás, debamos conocer, leer, nos hayamos instruido, y lo mas importante hayamos pedido opinión y apoyo de expertos. El primer síntoma de ineficiencia es creer que ya lo sabemos todo y que nadie sabe más que yo. Otro síntoma es pretender que somos dueños de la verdad.

Un gurú de la empresa en el mundo decía en uno de sus libros, que una de las diferencias entre una persona de éxito y otra que no lo tiene, es cuantos de los contactos que guarda en su teléfono son de personas expertas en algo, que puedan dar un consejo, solucionar un problema o acompañar en un tema específico. En otras palabras, “no hay que saberlo todo, hay que tener el número de teléfono de los que saben”.

                                                                                                     @dflara