Un plan de regeneración urbana del norte de Loja

César Correa.

Una simple observación del terreno lleva a diagnosticar que desde Las Pitas hacia el norte de la ciudad de Loja tenemos un desastre, que cada día empeora y se agrava.

La capa de rodadura de la avenida 8 de Diciembre no tiene un tramo bueno, está trizada y llena de baches desde el redondel de Pablo Palacio hasta el ingreso a Sauces Norte; con un daño adicional ocasionado últimamente al haberse construido un parterre que en las partes más angostas el carril occidental no permite el paso de dos vehículos a la vez, no permite rebasar, ocasionando congestionamiento.

A todo lo largo de la avenida 8 de Diciembre las aceras están destruidas, en las que se forman grandes charcas cuando llueve, o con tramos en los cuales no existen, por lo que los peatones tienen que lanzarse a la calle para poder caminar..

La calle Chuquiribamba tiene problemas similares, que requieren una intervención integral.

La avenida Felicísimo Rojas, entre la 8 de Diciembre y la Chuquiribamba está en pésimas condiciones, con zanjas que obligan a los conductores a cruzarla a paso de tortuga, o a batir lodo a los transeúntes. 

Y el panorama deprime más cuando se llega a Sauces Norte, con sus aceras despedazadas y sus calles como caminos de herradura. Fueron construidas hace más de 30 años y su vida útil terminó hace rato.

Los servicios de agua potable y alcantarillados en toda esa área son deficitarios y deficientes; son focos de contaminación.

Consacola y Pucacocha crecen hasta sin calles abiertas, multiplicando los problemas que habrá de resolver en algún momento el Municipio.

Todo indica que es urgente realizar los estudios de un proyecto de Regeneración Urbana del Norte de Loja, para luego poder ejecutar la obra e incorporar esa parte de la ciudad a la modernidad.