Costo en América Latina por la guerra de Ucrania. 

Antonio C. Maldonado V. 

Nuestro país que atraviesa por un periodo tan grave igual al sorpresivo de la pandemia, tanto en el orden político – administrativo y económico en el que de lado y lado se dan garrotazos “con palo de ciego” los opositores contra los de la actual administración presidencial a lo que hay que añadir los terribles embates de la naturaleza que prácticamente lo tienen descuartizado al país, pues, no hay localidad que no sufra inundaciones, destrucción de carreteras y adicionalmente aparece en la martirizada Latacunga el “chupacabras” que azota un duro golpe a la economía agrícola-ganadera de esa provincia. 

La guerra en Ucrania está produciendo en nuestra América, incluida nuestra República una devastadora crisis económica; las más poderosas como Brasil, productor de soja por falta de compradores entre los que tenía a Rusia a lo que se agrega la dificultad de transporte marítimo que ha disminuido; otra nación como Argentina productora y exportadora igualmente de soja y de carne a Europa y otros países se ha quedado sin compradores en la magnitud y precios que lo hacían a lo que hay que agregar el incendio de miles de hectáreas que dejaron sin alimentación a gran parte del ganado vacuno y caballar con una inflación descomunal del 50%, ya que el precio de los combustibles ha crecido gigantescamente; en nuestro país si bien el del petróleo ha aumentado, las mercaderías que importamos suben de precio y hemos perdido el gran mercado para el banano y flores que era el de Rusia, atravesando por un periodo inflacionario que no sabemos de cuanto es porque el organismo que informa – INEC, no lo hace pero los consumidores si saben ya que diariamente suben los precios de la canasta familiar incluidos los productos de la fauna marina cuyos comerciantes argumentando que han disminuido los compradores del mercado internacional por la guerra de Ucrania tienen que regular el precio cargándolo a los consumidores nacionales. 

Si la guerra no termina pronto como se avizora ya que la diplomacia permanece adormecida y al momento hay más balas que soluciones y la migración crece, pero infortunadamente para los ucranianos que huyen a los países vecinos de la guerra no se les puede solucionar todos sus problemas; en los países que los reciben, especialmente hay un déficit en atención de salud, vivienda y educación para los infantes; a más de lo singularizado se hace conocer por organismos internacionales que la dilatación de la guerra produce indefectiblemente hambruna a nivel universal.