¡Presumir de lojanidad por todas partes!

Ruy Fernando Hidalgo Montaño

Este último viernes la castellana ciudad de Loja, se vistió de luto, un hijo de esta tierra había partido, la increíble variedad de pájaros del Poducarpus, debieron amanecer con cantos de despedida y tristeza, los saucedales se deben haber visto inclinados, la campiña, otrora risueña, estaba llorando. Se había ido un ser qua amó con absoluta intensidad esta Loja de la quimera y la ilusión, que la defendía a capa y espada ante la más leve amenaza y que la presumía cual novia bonita, cual joya preciosa, por todos los sitios por donde lo llevaban sus inquietos pasos.

Sintió como una alusión personal, cuando el hijo de un expresidente, había expresado que, Loja no merecía tener un festival de artes de carácter internacional, instaba a todos los lojanos a permanecer atentos, frente a las ambiciones del centralismo que pretendía despojarnos del festival, pese a haber un decreto ejecutivo de por medio, ellos sabían cómo ingeniárselas para arrebatarnos lo merecido y ganado a pulmón. Lo contrariaba notablemente cuando alguien, osaba decir que los lojanos vivíamos de glorias pasadas, e inmediatamente a relucir una inmensa lista de jóvenes y no tan jóvenes, que habían sido galardonados en diversas áreas del conocimiento, arte, y hasta deporte, muestra evidente de que no le perdía la pista a todo lo que tuviera aroma a Loja.

Meticuloso investigador de nuestras raíces e identidad, concluyó que nuestros ancestros tenían origen judío sefardita, a esto estaba relacionado, desde nuestros apellidos, hasta el modo de hablar de los nativos de acá, su plática era atrapante, lo enganchaba a uno, por lo interesante de la misma, se sabía de pe a pa todo lo que procedía de Loja, vivía como propio cada triunfo de sus paisanos en cualquier ámbito que fuera. Conocía a un gran número de vecinos de esta ciudad, por eso no dejó de sorprenderme cuando una vez, de visita en mi casa, me dio datos de mis vecinos de antaño y de varios de ahora, además de quienes habían vivido en la casa que actualmente es de mi familia. Aquella vez le comenté, de la biblioteca de mi padre, se mostró muy interesado en darle un vistazo, nunca se concretó esa nueva visita, pues luego me comentó vía telefónica, que se había mudado a Vilcabamba, y que venía a la ciudad muy esporádicamente.

Alguna ocasión estuvo de candidato a diputado por nuestra provincia, pero lastimosamente no ganó, pienso que Loja se privó de una voz altiva y digna que defienda sus intereses en el congreso de ese entonces. Mi experiencia personal con el Dr. Félix Paladines ha sido altamente gratificante, en esas casi diez entrevistas que le realizamos en mi programa radial, de las que salimos orgullosos de ser lojanos y empapados de sus conocimientos, o de aquella inolvidable llamada proponiéndome ser miembro de la Casa de la Cultura, ante mi respuesta, de no tener la preparación académica para tal distinción, me respondió que, había leído muchas veces mi columna y mi falta de academia lo hacía más meritorio aún.

Aquí me tienen con estas humildes letras diciéndole adiós a alguien que amó apasionadamente a esta tierra y nos dejó un ejemplo digno de emular, sentirnos orgullosos de ser lojanos por donde vayamos, buen vuelo Dr. Félix Paladines lo recordaremos siempre.