Los modernos paradigmas de la información

Augusto Costa Zabaleta

En este nuevo milenio, en la era de la cibernética; de la conquista y el desafiar del universo; del armamentismo nuclear y la antimateria; del rayo láser; de la clonación; de la opulencia científica, la tecnología y la cultura; de los paradigmas del pensamiento y la libertad; de la globalización económica y política.

Con caracteres relevantes, fluidez y dialéctica interactiva, una inalienable motivación y multifacética orientación, se ha renovado, actualizado y perfeccionado los viejos paradigmas de la información pública y privada, hasta alcanzar el más elocuente y multidisciplinario nivel participativo de la comunicación, a todos los estamentos, relievando siempre la reinserción de todo ser humano, al acceso y conocimiento veraz, oportuno, substancial y útil, para que se mantenga informados, mediante un puente sin fin y ramificado a todas las latitudes, acrecentando el nivel culto de la humanidad.

La información, es deber noble y sagrado de los medios masivos de comunicación, en sus diferentes parámetros y modalidades de expresión, se ha perfeccionado con tal avidez y profesionalismo, que egregiamente cumple a cabalidad con tan edificante cometido, desafiando cualquier reto u obstáculo, absolviendo cualquier incomprensión, y patetizando con leal misión de servicio y lealtad vital, al inherente y consustancial derecho del ser humano a ser informado, a ser participe activo, del convivir social, político, económico, científico y tecnológico de su hábitat, y con un mayor y ávida necesidad, de las diferentes latitudes del entorno y sin fin terrenal.

Para un factible y fidedigno cumplimiento de estas proyecciones del intelecto, de la razón y del comportamiento, en este planeta compartido, la ciencia y la tecnología, como pioneros del progreso, han innovado un gran potencial de implementos, de medios, programas de capacitación tan modernos, que optimizan con gran sapiencia, el ejercicio y la viabilizarían, tornando eficaces las actividades informáticas en todas sus especializaciones y forma, lo que constituye una verdadera y auténtica revolución de las máquinas y una efervescente, capaz y eficaz hegemonía de la comunicación de esta dialéctica, que esclarece, fraterniza y consolida la convivencia humana, a la vez que clarifica y protagoniza la opción de cerciorarse de las realidades de un mundo en permanente evolución y comportamiento impredecibles.