El tratado de libre comercio con China

Diego Lara León

La globalización es sin duda la constante que hoy en día viven y deben vivir las naciones. Quedaron atrás los conceptos de proteccionismo extremo, el endogenismo no aplica en la nueva dinámica mundial.

Hoy y desde hace muchos años, la producción mundial está deslocalizada, es decir, no siempre donde se inventa un producto se lo produce, las partes que conforman un producto cada vez y con mayor frecuencia se las fabrica en distintos países y se los ensambla en otros. El talento humano se mueve por todo el mundo. La logística es sin duda la ciencia no del futuro, sino del presente.

Y por supuesto el mercado ya no es exclusivamente el país donde se fabrica, el mercado es el mundo entero. Las naciones y las empresas que así lo entendieron, son las que lideran el mundo.

Ante este contexto los tratados de libre comercio son buenos sin duda. Pero, dependen del cómo, cuándo y sobre todo del porqué se los firma y aplica.

Nadie discute de la gran importancia que tiene China en el contexto económico global. El gigante asiático es el segundo país con mayor generación de PIB del todo el orbe, solo por detrás, pero muy cerca de Estados Unidos.

El Ecuador se encuentra en un proceso agresivo de apertura comercial que nos permita vender mas de nuestra producción al mundo y en reciprocidad también debemos facilitar el ingreso de productos de los países con los cuales se llegue a acuerdos comerciales.

Nuestro país en el 2021 importó desde China 3.989 millones de dólares. Lo que más compramos fueron materias primas, bienes de capital y bienes de consumo. En cambio las exportaciones nuestras fueron de 3.691 millones, generando una balanza comercial deficitaria de 298 millones. No hay duda que China es el segundo socio comercial más importante que tenemos.

Un tratado de libre comercio busca, como en todo, generar beneficios para ambas partes. En economía cada vez que aplicamos una estrategia afectamos variables y sujetos económicos, los afectamos positivamente a unos y negativamente a otros, siempre es así, lo importante es que en el balance final una estrategia provoque más beneficios que perjuicios.

Sabemos que el equipo negociador del Ecuador para el acuerdo de libre comercio con China ya está estructurado y tendrá la misión de acordar en los próximos meses de este año los términos de referencia en los cuales se basará el tratado.

Los tratados comerciales buscan liberar partidas arancelarias, es decir que productos de lado y lado ingresen a los países sin barreras arancelarias y puedan competir con productos locales. Obviamente para el Ecuador, un mercado como el chino con mas de 1.400 millones de habitantes es muy atractivo. Pero la China también buscará que sus productos ingresen libres de restricciones al mercado ecuatoriano. Ahí es donde se pueden generar inconvenientes, sobre todo en la industria de la manufactura, artesanía y otras, sectores productivos que, por economías de escala, costos de producción y tecnología aun no pueden llegar a los niveles de las empresas chinas.

Para esos casos los tratados de libre comercio plantean 3 momentos, que los sectores productivos ecuatorianos proponen como alternativa: un primer momento donde exista una liberación inmediata de alrededor de 55% de partidas arancelarias, un segundo momento donde la liberación llegue a 80% en 10 años al menos; y, un tercer momento que excluya por al menos entre 10 y 20 años un 20% de partidas arancelarias que afectarían inmediata y gravemente la generación de empleo y divisas a sectores productivos ecuatorianos. Estos acuerdos no son nuevos, ya otros países lo han hecho con China y ha funcionado, por ejemplo: Chile en el 2005, Perú en el 2009 y Costa Rica en el 2010.

No existe peor acuerdo que el que no se firma, pero hay que generar equilibrios. Que Ecuador consiga un tratado comercial que nos ayude a generar más empleo. Esa es la misión!!!                                                                                                   @dflara