Los arribistas de ocasión

Ruy Fernando Hidalgo Montaño

Carecen de una ideología y postura definida, se apuntan donde según sus cálculos les irá bien, o sacarán tajada como dice sabiamente nuestro pueblo. O se arriman a un árbol pensando cuanta leña pueden sacar de él, en una farra casi invariablemente, son los típicos que entran por la ventana o sea los que llegan sin ser invitados. Ahora en el ámbito político, la situación es más descarada y hasta sinvergüenza, pues hay algunos que cambian  de tienda partidista con asombrosa facilidad, hoy son de izquierda y como por arte de magia mañana se convierten en derechistas y viceversa, y si bien es cierto las necesidades del pueblo no conocen de bandería política ni de posturas ambidiestras, es también cierto que este tipo de personas son muy peligrosas para el avance de un país ya que solo buscan prebendas y  ventajas de índole personal dejando de lado los intereses del conglomerado social mayoritario.

Se prenden de determinadas candidaturas como las hiedras a una pared; es impresionante como llenan de alabanzas al postulante cuando hasta ayer cuando era un simple ciudadano de a pie ni siquiera lo saludaban, ni le mostraban tantas atenciones como lo hacen ahora. Claro que esto está directamente relacionado con la posición del candidato en las encuestas, si es alta, le caerán de donde menos se imaginaba los arribistas de ocasión, a cumplir con su objetivo fundamental que es pescar a río revuelto, para intentar ubicarse en un buen puesto preferentemente engordando a la de por si obesa burocracia, que en este país ha sido tradicionalmente dañinas y se han prestado para una serie de actos de corrupción que han menguado considerablemente las arcas fiscales. 

En fin son tan comunes en épocas como estas previas a un proceso electoral asoman donde menos los esperas en los mítines son casi infaltables, en los recorridos por la provincia siempre ponen bienes y persona para fortalecer al candidato que ellos calculan les hará todos los favores que la ambición les pide, y así van de un lado a otro en busca  de un mejor postor, en vergonzante  quien da más. No tienen ningún escrúpulo y son capaces de tomarse fotos con gente de diversa tendencia con tal de salirse con la suya, de ubicarse en un buen empleo tanto ellos, como sus allegados y conocidos, 

Son una especie que sería mejor que desapareciera de todos los países, pero en especial de esta Latino América que sigue buscando caminos de progreso y desarrollo, como también de unidad, y que estos arribistas de ocasión, obstaculizan vendiendo su conciencia incluso al imperio, al que hace poco odiaban, o a los grandes poderes económicos nacionales, y que cuando es de vender sus ideales se trata, se tornan más revolucionarios que la revolución. Hagamos votos porque los arribistas de ocasión, o los que nuestro pueblo conoce  como chimbadores en uno de los casos, y los chupa medias en otros, no manipulen a los votantes incautos, y los chupa medias no tengan ventajas sobre gente experimentada y capaz, que el resultado de las elecciones seccionales  convocadas para febrero del próximo año, representen el genuino sentir de un país lleno de esperanza en un mejor futuro para todos.