La odisea de la tierra

Lcdo. Augusto Costa Zabaleta

Tierra esculpida por el arrullo y sutileza de la brisa, por la ternura y la tibieza del astro rey y por el baño  celestial de la lluvia, los tiempos milenarios con un pincel mágico armoniosamente modelaron tu prismáticas silueta señorial , la blancura impoluta y cristalina de los volcanes, tus escarpados Andes a la semejanza de monumentos de eterna imponencia y majestad, a tus mares profundos y anecdóticos arcanos de insólitos e insondables secretos, hasta las verdes sabanas de vírgenes selvas preñadas de una celestial amalgama de exuberante flora y fauna, arco iris y manantiales.

Madre tierra, tu ropaje de nácar, esmeralda y terciopelo promulgan la armonía del equilibrio y la sabiduría de lo perfecto.

La vanidad, la inconciencia y la lujuria desenfrenada de los humanos han rasgado tu ropaje con la insolencia y demencia; mancillando tu origen noble y  tu misión perpetua, y sobre tu piel excelsa abruptamente se deslizaron sin piedad los carruajes de la guerra y la muerte, hiriéndote con ondas y lacerantes puñaladas, los mortíferos misiles ensordecieron tus oídos y la luz fulmínate de los cañones letales enceguecieron tus ojos, laceran tu cuerpo con resina y pólvora contaminando tu limpio horizonte y traumáticamente transformaron el equilibrio y la ecología, cual vorágine de desolación hasta exhalar los postreros suspiros de la destrucción como antesala del advenimiento del apocalipsis

Impetuosamente han desmembrado tus entrañas y vorazmente han talado tu abundante cabellera, tus bosques encantados, ultrajando tus vestiduras, dejando tu piel a merced de la inclemencia, han succionado de tus arterias, la sangre azabache y vital y con ese petróleo han construido los imperios de la dominación esclavizante y la guerra infernal con los más execrables genocidios en contra de la humanidad.

A tanta felonía respondéis con el advenimiento de crueles desastres en la postrera autopercepción y autodefensa de tu existencia, para que el hombre en un acto profundo de reflexión medite y rectifique su desventurado procedimiento de ser un depredador y del holocausto de la madre entrañable, prodigio del divino arquitecto de la constelación del universo.