Paro indígena frenó la recuperación

Antonio C. Maldonado V. 

Cuando nos ilusionamos que algunas medidas dispuestas por el Gobierno Central en los sectores más conflictivos iban a frenar la delincuencia de todo tipo a fin de disminuir el temor ciudadano que nos agobia e impide realizar labores cuotidianas, aunque en esas localidades rebrota la delincuencia y lo más grave atacando los bienes que utiliza la fuerza pública para el control como es el caso del incendio de vehículos y motocicletas, aconteció algo verdaderamente impensado que constituye al reclamo de las organizaciones indígenas que hasta escribir esta columna se llevaba a efecto durante 18 días y fomentó una cadena de resultados que se refleja en el desempleo, subempleo y consecuente pobreza; debiendo recordar que la pandemia nos mantuvo enclaustrados y posteriormente la guerra en Ucrania que afectó severamente nuestras exportaciones, importaciones y la provisión de alimentos que producía Ucrania a otras repúblicas lo que obligó al Presidente de la OMS, anunciar la futura crisis alimentaria afectada aún más por los cambios climáticos y consiguiente desastres de la naturaleza que por todo el mundo se producen en forma permanente, como en nuestro país que ya estábamos padeciendo de escasez de alimentos, costo elevado de los existentes en los mercados, supermaxis y tiendas ocasionado por el reclamo indígena que obstruyó la circulación de vehículos, inclusive de oxígeno para atención médica y gas, todo lo cual produce una grave inflación y la pérdida de miles de millones en todos los sectores productivos y laborales muchos de los cuales se sustentan del diario ingreso de recursos económicos que estaban frenados por el paro nacional. 

El Presidente de la República hace pocos días anunciaba en cadena nacional que estaba dispuesto al diálogo e invitaba a las organizaciones campesinas y otros reclamantes a llevarlo a efecto, atendiendo su invitación el día 27 de junio, se instaló en la ciudad de Quito donde parlamentaron las partes sin arribar a ningún acuerdo definitivo, más al día siguiente aconteció algo impensado, el Presidente Guillermo Lasso en cadena nacional, condenando los ataques de grupos armados y en varias ciudades como el perpetrado en Sucumbíos provincia fronteriza con Colombia, produciendo el fallecimiento de un miembro de las Fuerzas Armadas y algunos heridos que lo obligaba a suprimir el diálogo y dijo que posteriormente se pensará en eso para llevarlo a efecto con verdaderos y auténticos representantes de la ciudadanía; esto es, que teníamos al frente un nuevo diálogo fallido. 

Todos los habitantes del país queríamos el retorno a la paz interrumpida por las marchas de las organizaciones indígenas en la que según afirmaban se infiltran grupos inconformes con el actual Gobierno. Ahora la tranquilidad ha vuelto.