Recuperar la política…

Numa P. Maldonado A.

Su esencia primordial  y primigenia, debería ser el objetivo más importante, el propósito  prioritario de lucha  de todo buen ciudadano, de aquí y de cualquier otra parte del mundo,  por lograr un clima más adecuado de convivencia colectiva, tanto a nivel local, como nacional y mundial. Dicho en otras palabras: La Crisis Madre, la que genera a las otras crisis que amenazan con destruirnos (desigualdad, pobreza, corrupción, violencia, pandemias…), es la Crisis Política.

Crisis generada precisamente por los pseudopolíticos, esos oscuros personajes que han usurpado impunemente el lugar que corresponde a ese otro tipo de seres humanos diametralmente opuestos a ellos, con nuestra complicidad: los verdaderos políticos. Así que, si hoy vivimos un mundo con tanta desigualdad, pobreza, inseguridad  y violencia es, también,  por nuestra propia culpa. Hemos escogido como mandatarios y representantes, a las personas menos capacitadas y aptas para hacerlo. Hemos sucumbido a la demagogia barata de testaferros que obedecen designios e intereses inmorales y amorales de los grandes grupos de poder aliados a multinacionales y a la delincuencia internacional y narcotráfico, o a gente  que elige la política, no para servir  a los demás sino como estrategia de enriquecimiento personal. Desde luego, en esta generalización, siempre habrá honrosas excepciones. Me refiero a los políticos honestos y bien preparados, humildes, sin ambiciones de riqueza y poder;  alegres, generosos, personas que,  valorando  el significado de servir a los demás, especialmente a los más necesitados y olvidados, son capaces de lograrlo y,  por eso mismo,  mantienen buena salud (física, mental y espiritual) y son felices…; singulares personajes ausentes largo rato en nuestro país y casi en proceso de extinción…

Crisis política cada vez más desvergonzada, audaz y corrupta, manejada por la despreciada pseudopolítica o politiquería, dirigida y conformada por gente descalificada, que ha desprestigiado el concepto primigenio, alto y noble, de Política. Aquel que se impuso desde la Época de Oro de la antigua Grecia: como la ciencia  y el arte de conducir adecuadamente el Estado para el disfrute y desarrollo de los pueblos. Concepto que, unido estrechamente al de democracia, ha permitido conformar el mundo de hoy mirado desde su ángulo más positivo.

En Ecuador, tal como van las cosas, parece que la Crisis Política, sustenta por la errada educación que privilegia la intolerancia y el odio por causas étnicas, de género, ideología y posición social,  está topando fondo. A pesar de que existen muchas opiniones sensatas por detenerla y mitigarla…  Pero algo tenemos que hacer todos, reconociendo nuestra mea culpa. De manera especial los involucrados en Política y que pertenecen a esa clase excepcional que destaca del grupo: los políticos precisamente (de los politiqueros podríamos esperar muy poco).  Solicitarles, mejor exigirles, con nuestro apoyo, que recuperen urgentemente la Política en su función más noble y alta: formando una nueva clase de políticos ecuatorianos que rescaté todo lo bueno y noble que tiene este país pluricultural tan biodiverso y rico, pero tan desigual en lo social y económica. Y aún tan dividido por regionalismos y odios irracionales alimentados precisamente por esa descalificada e indeseable clase politiquera que nos gobierna.