
En la provincia de Loja, en los cantones Zapotillo, Celica y Pindal, decenas de familias campesinas de la Comuna Ancestral “Honor y Trabajo” denuncian que están siendo “despojados de sus tierras que, por generaciones han cultivado y vivido de ellas”.
Los afectados señalan que han sido objeto de abusos, y desalojos como menciona Elvia Guerrero, quien llora con impotencia tras haber perdido, de un día para otro, 71 hectáreas de tierra que la vieron nacer, crecer y trabajar. Juan Infante en cambio dice que le quemaron sus cultivos de maíz, dejándolo con una gran deuda en el banco que ahora no puede pagar.
Los afectados manifiestan que, defenderán sus derechos y los de sus hijos, pues serían más de 40 familias que han sido, bajo agresiones y amenazas de muerte, obligados a abandonar sus hogares para sumirse en la más extrema pobreza.
Las tierras confiscadas formarían parte de la Comuna Ancestral “Honor y Trabajo” de la Provincia de Loja, y a pesar de que sobre ella pesa la prohibición constitucional de todo tipo de transferencias, más de 2mil hectáreas habrían pasado a manos de personas ajenas a esta región por orden judicial.
El jurista Gustavo Ocampo, especialista en derecho público, puntualiza que por la vía de presentación de títulos o la inexistencia del derecho de propiedad se puede determinar si tiene legitimidad o no esos títulos de propiedad y a raíz de aquello establecer cuál es el territorio comunal.
Flor Zaens, gobernadora de la Comuna, asegura con firmeza que harán cumplir su derecho de conservar la propiedad imprescriptible de sus tierras comunitarias y que no permitirán sean usurpadas por extraños. Y estarían dispuestos a entregar sus vidas en defensa de sus tierras ancestrales.
