¡Adiós, al amigo!

José Benigno Carrión M.

El querido y apreciado colega, licenciado Luis Bernardo Cuenca Alvarado, el compañero de labores, sincero y cordial, ha sido llamado, cuando menos lo esperábamos, a visitar aquellas regiones insondables y misteriosas del infinito…

Bernardo, como le llamábamos cordialmente, fue un compañero pulcro, sincero y correcto, adornado de una delicada sencillez, que tornaba a su persona más atractiva, lejos de esperar vanos reconocimientos lo que afirmaban aún más su calidad humana.

Gustaba cumplir su deber con abnegación y sacrificio recomendables, alejado de vanos reconocimientos que poco o nada sirven para garantizar el valor de los mismos. En todos los momentos de su vida demostró sencillez y gran responsabilidad, que le permitían cumplir con eficiencia su deber que era tal vez una de las aspiraciones más gratas de su persona, especialmente, en el campo del magisterio, en el cual supo identificarse con la juventud, ganarse su confianza y cariño, sirviendo sus más caros y nobles ideales. Esta actitud, indudablemente, le granjeó el afecto, el cariño de sus discípulos, en cuyo servicio encontró la satisfacción más grata de su existencia.

Es necesario puntualizar que su tarea no solo fue provechosa en el campo del magisterio, sino en otras actividades, ya en la prensa, radio y televisión en que se hacía presente con sus afanes de cambio, de renovación constantes que fueron recogidos con simpatía y afecto por la comunidad.

Por su parte algunas instituciones como la municipalidad de Loja, le reconoció su labor fecunda y desinteresada asignándole su nombre a una de las calles de la urbe, como justo homenaje a su fecunda trayectoria de vida.

Loja, en realidad ha perdido un maestro, un periodista de vocación, un ciudadano ejemplar que supo entregar todos sus afanes e ideales al servicio de su greda negra y generosa. Loja, lamenta profundamente la inesperada ausencia de Luis Bernardo que estuvo interesado por sus más inquietantes problemas, sin pretensiones ni ambiciones políticas, con el ánimo presto al servicio de la comunidad, que hoy lamenta su inesperada partida.

Que tu palabra, tu acción, tus afanes patrióticos, iluminen el ancho camino que debe transitar nuestra juventud, estudiosa e idealista que estuvo tan identificada con tu persona. Adiós, apreciado Bernardo, que la tierra os sea leve…