Solidaridad con las víctimas del terrorismo

Por: Sandra Beatriz Ludeña

El 21 de agosto de cada año ha sido fijado como Día Internacional para Conmemoración y Homenaje a las Víctimas del Terrorismo. Fijar un día como internacional significa crear la oportunidad de sensibilizar al público sobre temas de gran interés pretendiendo llamar la atención de los Gobiernos sobre temas que requieren solución y sobre los cuales es necesario tomar medidas políticas concretas.

Cabe hablar de lo que significa una solidaridad perdurable, recordemos lo que sucedió en España después de un terrible atentado en Madrid, la nación se solidarizó con las víctimas, ésta fue una reacción mucho más bonita que la de los americanos después del “11 de septiembre”.

¿A qué me refiero?, a la forma de reaccionar de las sociedades, los españoles sintieron que una bomba en contra de cualquiera era una bomba contra ellos mismos; a esto yo lo veo como una solidaridad mucho más entrañable, por ello, portaban pancartas en las que decían simplemente “NO”. En cambio, los americanos sintieron miedo y reaccionaron de forma individualizada, cada cual portaba la foto de su familiar o amigo fallecido.

Estas manifestaciones de solidaridad crean una memoria que perdurará y que de alguna forma nos enseña a diferenciar sobre la robustez de dicha solidaridad, cuando reaccionamos individualmente estamos ante un sentir débil, en cambio, si reaccionamos colectivamente estamos frente a un sentir fuerte.

Los españoles son maestros en esto de solidaridad fuerte, por ejemplo en Barcelona he leído que por diferentes motivos, la sociedad se solidariza y lo expresa con un solo símbolo. Así, hubo una ocasión en que los ciudadanos de Barcelona sacaron sábanas blancas por las ventanas en símbolo de solidaridad con alguna causa que estaban viviendo.

Hay también sociedades mucho más frías, como las de Inglaterra, donde la indiferencia impera. Podría decirse que los ingleses asumen la crueldad en seco, con frialdad política absoluta.

Mi pretensión al narrar estas reacciones sociales, es sentir solidaridad piel adentro, más profundo que decir que este 21 de Agosto se la ha conmemorado, pues, se rinde homenaje a las víctimas del terrorismo. Porque es necesario sentir como siente el que perdió un ser querido, un familiar, un amigo. La crueldad se esparce más ligero que los impulsos solidarios.

El terrorismo nace de formas impensables y no estamos lejos de experimentar su crueldad. ¿Quién sabe si ya lo vivimos? ¿Quién sabe si ya lo sentimos? El terrorismo puede darse con actos disfrazados de cosas triviales, de sucesos aislados que encubren violencia, intereses ocultos y sólo reaccionando solidariamente se encuentra asidero para desterrar la crueldad.