El hombre hace rato ya no es el centro de atención

Por: Ruy Fernando Hidalgo Montaño

Cuantos de nosotros quisiéramos que volvieran los días de nuestra infancia donde todo parecía tan distinto y tan hermoso, con esto no quiero decir que la hermosura haya desaparecido en la actualidad, de ninguna manera estoy afirmando tamaña necedad. Lo que intento expresar, es que la modernidad y la tecnología cambiaron de forma radical nuestro modo de vivir, en algunos casos, no precisamente para bien. Me explico, no es que sea retrogrado, ni tampoco tengo nada en contra de los avances tecnológicos. Pero de que trajeron ventajas y desventajas lo hicieron y eso es irrefutable.

Hablar de las ventajas, es mencionar la increíble cantidad de información a la que tenemos acceso rápido e ilimitado, que manejada con mesura y cautela sería totalmente beneficioso para toda la gente. Simplemente como todo en este mundo cada cosa tiene sus pro y sus contra, lo que pasa es que los seres humanos tenemos cierta tendencia a hacer mal uso de las herramientas que encontramos en nuestro camino. Ocurrió, y continúa ocurriendo con la televisión que en en la actualidad en unos pocos hogares sigue generando una cierta dependencia, que otro era casi total en la rutina de dichos hogares, incomunicaba a los miembros familiares entre si a veces absolutamente.

Después vino el celular, que al principio no era de uso tan generalizado, pero luego se tornó masivo, con las consecuencias lógicas de esta situación, me refiero a que también captó de forma si se quiere agresiva la atención de sus usuarios que estaban deslumbrados con la opción de telefonía móvil de muy fácil acceso. Entre tanto, los hombres se comunicaban cada vez menos con su entorno más cercano,  Luego la computadora, se volvió de uso muy común, con  ella accedimos a todos sus valores agregados por llamarlos de alguna manera, nos fuimos familiarizamos más con el internet, y por supuesto las redes sociales, que ahora son las encargadas de mantener en un preocupante secuestro voluntario mental y corporal, a hombres y mujeres a los jóvenes y mayores que son asiduos a estas redes y caímos nuevamente en la falta cada vez mas agresiva de diálogo directo entre habitantes de una misma casa.

En épocas anteriores resultaba completamente normal decir a un amigo o amiga, déjate ver mas tarde para conversar, y los temas eran en la mayoría de los casos sumamente edificantes, se aprendía mucho en la esquina del barrio. En cambio esa tertulia constructiva, ha sido sustituida por un diálogo vacío y superficial de dos o mas individuos, todos detrás de una pantalla o cámara contándose pormenores incluso íntimos de los demás, metiéndose en la vida privada de la gente, enterándose de cosas que para nada les sirven mal usando esta magnifica ventana al mundo de la información, dando paso al sedentarismo y lo que es peor a la vaguería intelectual.

Vivimos esclavos de los dispositivos, si son de alta gama mejor, perdiendo contacto con lo esencial y genuino de nuestras existencias, cada vez los hombres pasan a un segundo y hasta un tercer plano, en la atención de sus semejantes, lo peor es que esto va preocupantemente en aumento, se viene veloz la inteligencia artificial.