Decisión correcta

Diego Lara León

Para tomar decisiones es fundamental ponerse “en los zapatos del otro”, pero siempre decidir “desde mis zapatos”. Esto quiere decir que, al momento de dictar una orden, disposición o acción, si estamos en puestos de decisión, debemos conocer el criterio de nuestros colaboradores, clientes y personas que se afectarían positiva o negativamente con lo que nosotros decidamos. Sin embargo, desde la teoría gerencial hasta la experiencia empresarial nos dicen que no siempre lo que la gente pide es lo que debemos hacer.

Existen muchos casos de estudio en los cuales al consultar al cliente o usuario por sobre qué obra o producto realizar, no siempre el pedido está acorde a la necesidad.

Los recursos tantos en el Estado como en el sector privado, siempre son escasos y por lo tanto se debe actuar con sabiduría para aprovechar al máximo la inversión que se realice.

Los sondeos de opinión, encuestas o entrevistas, no siempre son certeros y no se debe únicamente considerar este parámetro para tomar una decisión. Hay preguntas obvias que pueden sesgar una respuesta y hacer tomar una decisión errada. Preguntas como: ¿Le gustaría que le tripliquen su sueldo?, la respuesta obviamente será si y por aclamación. La pregunta inmediata sería, ¿la empresa está en condiciones de hacerlo y si lo hiciera, la sostenibilidad del empleo estaría garantizada?

Es tan dañino una pregunta mal elaborada, como aceptar una respuesta sesgada. También es una gran equivocación asumir “posiciones en redes sociales” como verdades absolutas.

Recordemos que la principal obligación de un administrador es tomar decisiones, para ello a más de la capacidad y experiencia se requiere conocer la realidad, medir el posible impacto, escuchar a los que saben y evadir a los que no saben.