Reloj público de 8 esferas

Justo Leiva Córdova

En el mes de diciembre de 1913, llegó como párroco de Alamor el sacerdote Dr. Lautaro Vicente Loaiza Luzuriaga, desde su arribo se dio cuenta de las múltiples necesidades de su jurisdicción eclesiástica, y una de las múltiples obras que se planteó conseguir para la localidad fue un reloj, para que indique el tiempo del quehacer alamoreño.

Desde el año 1916 empezó el contacto del Dr. Lautaro Loaiza con la fábrica de relojes de Berlín, a través del embajador alemán en Quito, y fue tan previsivo el Dr. Loaiza que envió los planos del padre Alemán Pedro Brüning, con las medidas exactas de las torres, advirtiendo que el clima donde iba a funcionar la máquina era cálido – húmedo, que la altura del terreno estaba sobre los 1.300 metros sobre el nivel del mar, y que los metales del reloj debían ser anticorrosivos por la humedad ambiental, todo esto entre otras especificaciones del contrato. La fábrica relojera indicó que el precio del reloj era de cinco mil sucres, con pago anticipado. El padre Loaiza, convirtió los sucres en marcos alemanes y los depositó en la cuenta bancaria de la fábrica. Así mismo desde la fábrica se indicó que la construcción sería en unidad, la fábrica no construía en serie.

A inicios del año 1917 se firmó el contrato, en diciembre del mismo año el reloj fue embarcado desde el puerto de Hamburgo – Alemania, llegando a Guayaquil y de allí al embarcadero de Santa Rosa, provincia de El Oro, donde fue depositado en las bodegas del consignatario, comandante Víctor Ollague.

En enero de 1918, el Dr. Loaiza convocó a una Asamblea del pueblo alamoreño con los comités organizados para este caso, y resolvieron que el Sr. Rafael Elizalde con sus hermanos de Turinumá y con la gente que ellos consiguieran, traerían el reloj en un plazo de 8 días. La oferta se cumplió con exactitud y el reloj fue cargado en varillas fuertes sobre los hombros humanos y las piezas más pesadas llegaron a lomo de mula por el camino de herradura desde Santa Rosa hasta Alamor.

En julio de 1918, el Dr. Loaiza contrató al famoso relojero lojano, el Sr. Francisco Castillo Arévalo, para que instale el reloj en las dos torres del templo de Alamor, el Sr. Castillo culminó su trabajo con facilidad y precisión; así logró el sacerdote Loaiza que el diseño de la fachada con las torres y el reloj con toda su maquinaria, sean ciento por ciento alemanes.

En diciembre de 1918 se instaló esta joya de la tecnología alemana, con 8 esferas externas y una esfera interior pequeña  reguladora del funcionamiento de las 8 esferas exteriores.

El Dr. Loaiza esperó seis años para inaugurar el reloj, con toda la solemnidad, el uno de noviembre de 1924,  a las seis de la mañana, ordenando develizar las 8 esferas al tañido sonoro del ángelus, y luego, de todo el armonioso carillón de campanas que elevaron a los cielos su coro sublime para exaltar a Dios con alegría y gratitud; luego, una banda militar entonó el himno Nacional del Ecuador y el pueblo cantó emocionado. (Fuente: Dr.Marcelo Reyes Orellana).