Primeras sociedades de la alta Amazonía

Por: Lcdo. Augusto Costa Zabaleta 

La  cultura Mayo Chinchipe – Marañón: La historia temprana de las sociedades amazónicas es muy antigua y en lo que se refiere a la parte correspondiente a lo que es hoy la República del Ecuador tiene raíces que comienzan a comprenderse en su verdadera dimensión; el poblamiento inicial de la Amazonía es tan antiguo como el que se realizó en el altiplano andino o en la costa del pacífico; trabajos realizados en partes de la Amazonía demuestran ocupaciones humanas desde hace aproximadamente 35.000 años.

Varias teorías han sido esbozadas para explicar el poblamiento del continente americano, entre los cuales ha reinado el paradigma conocido como el »Consenso de Clovis», que aboga por el poblamiento tardío de Sudamérica con una ocupación humana posterior a los 11.500 años antes del presente; esta teoría reposa sobre la suposición de la presencia inicial del hombre en América, mediante una migración desde Siberia hacia Beringia (un puente terrestre creado durante la glaciación, en el cual el nivel del mar baja y se forma un pasadizo de hielo y tierra entre el Continente Asiático y Norteamérica).

A partir de la entrada del hombre, a través de lo que es hoy Alaska, el continente se fue poblando paulatinamente de norte a sur; para el 10.000 antes del presente los grupos humanos llegaron hasta Tierra de Fuego, en la punta meridional de Sudamérica.

Empero, evidencias encontradas en los últimos años en varios sitios de la Amazonía demuestran que el hombre ocupó la parte oriental del continente desde hace por lo menos 20.000 años; nuevas evidencias demuestran que el ser humano (organizado en bandas de cazadores recolectores) fue capaz de desarrollar estrategias adaptativas conforme a la realidad del terreno que iba ocupando.

Para el caso del oriente ecuatoriano, no se cuenta con información publicada sobre sitios de ocupación humana antigua con fecha segura; la investigación arqueológica reciente ha demostrado restos de las primeras culturas sedentarias que se asentaron en estos territorios produciendo sus propios alimentos y transformando paulatinamente el bosque primigenio.

El Monseñor Federico González Suárez, padre de la arqueología ecuatoriana, menciona por primera vez los monumentos arqueológicos de la región amazónica, lo hace cuando trata de los »muros de Gualaquiza» ubicados en la cordillera oriental, sin embargo, no entra en detalles y se contenta con decir que estas fortificaciones eran quizás el pueblo de las contiendas habidas entre Cañaris y Jibaros; el primer trabajo que se realiza al este de los andes es un estudio rápido de unas colecciones procedentes de Macas; Geoffrey Bushnell un experimentado geólogo – arqueólogo inglés, que había trabajado en la costa peruana y ecuatoriana, presentó materiales, en una afamada revista europea, de los primeros tiestos de la alta Amazonía ecuatoriana al mundo (Bushnell 1946).