
REDACCIÓN: Juan Luna Rengel
Quilanga, 23 de noviembre 2023
Isabel Salazar Jaramillo, una centenaria más del cantón Quilanga, fiel reflejo de compromiso en el trabajo, en el matrimonio, en el temor de Dios; hace de nuestra tierra un entorno de longevidad.
La vida es un don muy valioso y lo es aún más cuando las personas logran superar las vicisitudes del trabajo, de la familia y del tiempo, cuyas historias no son de fantasía, sino de sacrificio; y así llegan a superar los 100 años de edad.
En el humilde hogar de don Julio Salazar Jiménez y doña Obdulia Jaramillo Pardo del cálido y solariego barrio de Loana, un 28 de noviembre de 1923, rodeada del amor de un padre y madre agricultores, nace la cuarta de sus hijas, Isabel. El hogar Salazar-Jaramillo procreó 12 hijos e hijas: Luisa, Vicente +, Zoila +, Amadeo +, Eloísa, Segundo +, Urpiano, Julio +, Roxana, Delicia y Agustín Salazar Ruíz.
Isabel creció muy cerca de sus padres, pero también rodeada del cariño de sus abuelos paternos David Salazar y Ramona Jiménez y de los maternos Ventura Jaramillo y Ninfa Pardo, nativos del cantón Quilanga.
Sus padres son su primera escuela, luego, inicia los estudios primarios en la entonces parroquia Quilanga en una escuelita que funcionó en la casa de don Limbano Marín, allí sus compañeras fueron: Humiliana Rojas + e Idalia Calva, quienes ya superan los 101 años.
Muy jovencita contrajo nupcias con el señor Miguel Godoy Ordoñez, oriundo del cantón Gonzanamá con quien procreó dos hijas Isabel y Julia Godoy Salazar; enviuda muy joven y asume el cuidado y protección de sus hijas. El apoyo de su familia no le faltó nunca.
Pasó el tiempo y el amor volvió a tocar las puertas de su corazón y de sus hijas, se enamora y contrae matrimonio con el señor Norberto Cueva Rojas, juntos forman una nueva familia y fruto de ese amor nacen ocho hijos: Carmita, Luz Victoria, Franco Adalberto, Herman Emigdio, Graciela, Fanny, Lilia Piedad y Hólger Norbeto Cueva Salazar. Hombres mujeres con prestantes servicios en Quilanga y en sus lugares de residencia actual.
Su labor de madre —junto a los suyos— es de edificación y dedicación a su hogar, a sus hijos en hijas a quienes crio y educó formándolas como personas de bien. La abnegación, la fidelidad y la ternura propia de una madre, envuelven a doña Isabel su vida y sus 100 años son el reflejo de lucha permanente, de testimonio de fe y de una vida adornada por las virtudes más sublimes que una hija, una mujer, una madre, una abuelita, bisabuelita y tatarabuelita puede mostrar a sus herederos y a la sociedad.
Isabel Salazar, cuando cruzaba los 98 años de edad queda nuevamente viuda; pero, el cariño de sus 10 hijos e hijas, de los 27 nietos, 31 bisnietos y 14 tataranietos —quienes la visitan y cuidan— fortalece su vida.
En el mes de mayo del año 2022, el Club Pedrinos Star, la proclamó Madre Símbolo por unanimidad de los socios.
Actualmente goza de buena salud física y mental, sigue perseverando en la fe y temor de Dios, y participa, acompañada de uno de sus hijos, de la misa dominical.
Mostramos al mundo la vida de doña Isabel Salazar, anhelamos que estas historias de vida animen a nuestros coterráneos y que sea ya el momento de pensar en nuestro terruño de longevidad y que merece especial atención gerontológica; la población —que en su mayoría son adultos mayores— merecen mejores días en la atención y cuidado.
La vida de doña Isabel es un llamado a las familias para honrar a los ancianos y acompañarlos hasta el final de sus días. (I)
NOTA
El árbol genealógico de las familias Godoy Salazar y Cueva Salazar celebraron alborozados los 100 años de Isabel, el pasado 03 de noviembre.
