Adviento: tiempo de preparación para el nacimiento de Jesús

Jhon Castro, franciscano de la parroquia San Francisco en la ciudad de Loja.

La Iglesia católica se encuentra a las puertas de la celebración de la Navidad, fecha que conmemora el nacimiento de Jesucristo. Para marcar este tiempo de anticipación y reflexión, la Iglesia inicia con el periodo denominado: Adviento, que comienza este domingo 03 de diciembre y concluye el 24 de diciembre.

En diálogo con Diario Crónica, Jhon Castro, franciscano de la parroquia San Francisco en la ciudad de Loja, explica que el Adviento es una etapa caracterizada por la penitencia, la espera y “la transformación de nuestras vidas”. Este período se inicia el domingo 03 de diciembre con el cambio de ornamento a color morado, marcando el inicio de las cuatro semanas de preparación para la llegada del niño Jesús.

La corona de Adviento, de tono verde, que simboliza la esperanza, tiene una forma circular que representa la eternidad de Dios y los lazos rojos simbolizan el amor divino hacia sus hijos.

Las cuatro semanas se representan mediante velas de diferentes colores. Comienza con el morado, indicando un tiempo de preparación para la llegada de Jesucristo, que se mantiene hasta la tercera semana de Adviento. En la última semana, la vela rosada simboliza la alegría y el gozo —al saber que la llegada del Señor está a escasos días—.

Una quinta vela, de color blanco, se coloca en el centro de la corona y se enciende durante la cena navideña, simbolizando el nacimiento de Jesús.

Conversión

El Adviento es un período dedicado a la preparación, donde todas las lecturas se centran en la llegada del Señor. El padre Jhon exhorta a acondicionar nuestros caminos espirituales y modificar nuestras actitudes. En este contexto, la confesión se presenta como un paso fundamental para recibir a Jesús de manera plena, así como la comunión, la ayuda a las familias necesitadas y, sobre todo, el acto de compartir. Además, este lapso es la oportunidad propicia para poner en práctica las obras de misericordia y cultivar un espíritu de generosidad y solidaridad.

Comercio

El impacto del comercio está deteriorando las tradiciones arraigadas en la Iglesia católica. Según el padre Jhon, la sociedad ha caído en la trampa del egoísmo, convirtiendo la Navidad en una festividad despojada de su esencia sagrada.

En los últimos años, la Navidad ha experimentado una transformación hacia lo material y lo comercial, donde las preocupaciones convergen en llenar armarios con ropa nueva. Sin embargo, se pasa por alto la realidad de aquellos que carecen de las posibilidades para hacerlo. “En un momento en que la generosidad y el compartir deben primar, las personas se centran en acumular más, en lugar de brindar lo que tienen a quienes lo necesitan”, refiere. Es crucial recordar que la verdadera esencia de la Navidad radica en el espíritu de compartir lo que poseemos, no simplemente deshacernos de lo que no nos sirve.

Reflexión

Durante esta época festiva, el franciscano, Jhon, insta a meditar en tres aspectos importantes; en primer lugar, considerar cómo nos estamos preparando espiritualmente para la Navidad. En segundo lugar, reflexionar sobre qué acciones podemos emprender para fortalecer los lazos familiares. Por último, rescatar nuestras tradiciones como lojanos, ya que observa una pérdida progresiva de aquello que nos representa.

En esta temporada navideña, el énfasis recae en valorar lo más esencial: la importancia de la familia, el gozar de buena salud, experimentar la paz interior y, esencialmente, tener a Dios en el eje de nuestros corazones. El sacerdote subraya que el regalo más significativo que podemos recibir es la presencia de Dios en nuestras vidas y la vivencia cotidiana en su compañía. (I)