Freddy Coronel
El Ecuador es un país de valientes emprendedores, donde la mayoría de estos desafíos nace por necesidad y no necesariamente por oportunidad o un estudio de mercado. Esta circunstancia determina el por qué miles de negocios se crean cada año, pero pocos logran crecer, innovar y convertirse en desafíos capaces de transformar la economía en un trabajo por resultados.
Algunos estudios, elaborados a partir de simples encuestas, consultas, diálogos con jóvenes y adultos emprendedores en distintas provincias del país, revelan cifras que deberían llamar la atención de cualquier líder político inteligente y progresista que aspire a futuro aspire a gobernar bien al cantón y al Ecuador.
Primero, más del 75% de los emprendimientos en el país se desarrollan en condiciones de informalidad, lo que limita su acceso a financiamiento, tecnología y mercados de mayor escala. Segundo, 8 de cada 10 jóvenes emprendedores afirman haber iniciado un negocio por necesidad económica, no necesariamente por haber identificado una oportunidad para el crecimiento del emprendedor.
Pero hay un dato aún más preocupante: más del 60% de emprendedores consultados considera que la inseguridad ciudadana es hoy el principal obstáculo para hacer crecer su negocio. La extorsión, el miedo y la falta de protección institucional se han convertido en enemigos silenciosos del desarrollo empresarial.
En otras palabras, el problema central del Ecuador, no es la falta de talento humano del emprendedor. El problema es que este talento crece en un ecosistema con excesos de limitantes para emprender.
Por eso el próximo alcalde de Zapotillo debe asumir una responsabilidad histórica: convertir el emprendimiento en una verdadera política de desarrollo cantonal.
Esto implica, necesariamente que hay que reducir drásticamente las barreras regulatorias que hoy frenan la formalización y expansión de miles de pequeños emprendimientos especialmente en el agro. Implica también crear instrumentos de financiamiento para emprendimientos con potencial de crecimiento, permitiendo que las ideas innovadoras puedan escalar.
Pero, sobre todo, implica enfrentar con decisión el problema que hoy paraliza a miles de negocios y que es la inseguridad para todo.
