Freddy Coronel
Para las futuras autoridades seccionales frente a la difícil situación actual en que se administra el país, articular con la cooperación internacional es un verdadero desafío para estos futuros actores que estarán involucrados en cada una de sus provincias, cantones y parroquias —que obligadamente tendrán que responder a grandes necesidades insatisfechas, y en medio de un contexto global marcado por recortes presupuestarios y tensiones políticas que retrasan el desarrollo de sus jurisdicciones porque todos conocemos que el gobierno actual puso en marcha un mecanismo que limita recursos financieros para todo tipo de obras, bajo este horizonte los GAD deben coordinar y sumar esfuerzos bajo una mejor estructura administrativa con el objetivo de dar un lugar estratégico a las agendas de desarrollo y movilizar recursos internacionales que respondan a las prioridades de los territorios—.
Implementar herramientas de gestión de recursos financieros internacionales es la apuesta de moda para todos los Gobiernos locales para superar los déficits presupuestarios y la desarticulación institucional por falta de fondos para proyectos emblemáticos e impostergables como la carencia de agua potable y otros servicios básicos y elementales para el buen vivir de sus habitantes en cada una de las provincias, cantones y parroquias, por ello uno de los desafíos y más importantes que afronta la institucionalidad en el Ecuador es definir las prioridades de desarrollo; y la Cooperación Internacional siempre apoya, articula, acompaña financieramente y técnicamente a estos territorios.
En términos concretos, esa visión estratégica se traduce en una mayor capacidad para orientar los recursos hacia donde más se necesitan. Por ello “el Sistema permitirá concretar de manera más efectiva la oferta de cooperación con las necesidades y prioridades del país. Desde esta perspectiva, la cooperación internacional se consolida como una herramienta clave para fortalecer las capacidades territoriales, cerrar brechas y acelerar la ejecución de proyectos de alto impacto para la región”.
En la práctica explica la articulación se ve en figuras como los pactos territoriales, que organizan mejor la llegada de recursos, alinean a las entidades y enfocan la inversión en proyectos estratégicos en regiones que históricamente han estado rezagadas.
