¿Una democracia fraudulenta?

César Eduardo BRICEÑO TOLEDO

cbricenot@hotmail.com

Ante la decisión del CNE, por eliminar del registro electoral a Unidad Popular y Construye, de la misma forma, que lo hizo con la suspensión del R5, por diferentes motivos, aún sigue sin votos para avalar el proceso de cancelación; ha sacudido al tablero electoral. Se aduce, que existe inconsistencia con el número de afiliados y adherentes. Frente al tufillo de la duda nos interrogamos: ¿Se revisó por igual, con todos los partidos políticos, o solamente con los partidos de oposición, a este régimen? debido a que, el sistema de afiliaciones es inconsistente. Nos encoleriza, que, por el tamaño demográfico del Ecuador, haya tanta dispersión política, con una organización inclinada en los procesos electorales, muy lejos de ser algo técnico y riguroso. Desde la iniciación de la democracia, se dan normas para los eventos electorales, a través del Código de la Democracia, que, en el art, 327 contiene las causales para que el CNE presente todas las evidencias, para transparentar la eliminación de los partidos políticos, sobre todo, si nos aproximamos a un nuevo proceso electoral en el 2027.

Si por disposición de la ley, las organizaciones políticas, deben presentar el 1.5% del último padrón electoral, solo existirían 66 organizaciones políticas. En el 2025 el CNE habilitó 78. ¿Qué seriedad tiene, al respecto, el CNE? Una organización que siempre actuó con desvergüenza.

Hace años se comentaba que era voz populis, que se compraban las firmas a una empresa, para entregar al CNE, que los avalaba como válidos.  Las últimas reformas al Código de la Democracia por la Asamblea Nacional, fueron coyunturales, que no abordaron a los partidos políticos; que en nuestro país no existen, porque son reemplazados por corporaciones electoralistas, que en las contiendas confrontan el proselitismo versus las chequeras.

206.000 firmas necesitan los partidos políticos. Si hay 78 partidos políticos nacionales y provinciales, deberían constar 16`068.000 personas en el padrón electoral; que únicamente registra 13’700.000 personas. ¿Qué clase de democracia maquillada tenemos?

Se ha dicho con razón, No existen partidos políticos, hay emprendimientos electoralistas, porque convirtieron al Estado y a los GADS, en bolsas de empleos. La propuesta, la ideología y la militancia fallaron. En una de las disposiciones de la CD señala que, el partido que no tenga el 50% de adherentes y afiliados, tendrá tarjeta roja.

Deberíamos tener partidos sostenidos en el tiempo, que no los hay, porque son subyugados por caciques o caudillos, que, a su muerte, estos desaparecen. En las últimas elecciones, 12 de los 16 candidatos presidenciales, alcanzaron apenas el 1%, los cuales, provenían fuera de los partidos políticos.  Además, los miembros del CNE terminaron su periodo el 20 de enero del 2024, con funciones prorrogadas, cuyas acciones se deslegitiman; porque el Concejo de Participación Ciudadana y Control Social, fue incapaz de nombrarlos. ¿En qué tacho de la historia, fue a parar el ofrecimiento gubernamental de extinguir a esta entelequia indeseable?