Maratón de la vida: Llegar a la meta sí. No importa si lo haces último

Washington González Estrella

En la vida cotidiana del ser humano y en todos los estratos sociales, hay competencia constante contra el tiempo y dinero, unos más materialistas que otros; y otros subsistiendo junto a su familia.

El estudio desde los inicios y bien inculcado por padres responsables, siempre pensando en el futuro sus hijos y con ello defenderse ante la vida y sus múltiples inconvenientes de toda índole sean estos: sociales, políticos, de trabajo, deportivos, familiares etc.

Para muchos es importante llegar lo más pronto posible al éxito, que está bien pero dejamos en ese trayecto a un lado a la familia, no crecemos en el entorno de la unión y solidaridad y muy difícil recuperar por más dinero que se llegue a tener, o sea falta ese toque mágico de luchar por objetivos claros y con esfuerzos propios y ayuda de ese mismo entorno de la casa se hace más valedero y satisfactorio en donde el triunfo de uno de sus miembros se convierte en la alegría, felicidad y el triunfo de todos.
En esta maratón de la vida hay también casos en los cuales se llega a culminar una carrera de estudios, y que difícil se torna encontrar un empleo o trabajo acorde a la preparación, y es ahí cuando uno se pregunta “estudiar tanto para qué”.

Segundas oportunidades claro que las hay y sin importar la edad, la decisión está en uno
mismo, y en no dejar pasar el tren otra vez, no importa solo o acompañado, lo importante está en llegar a la meta y cumplir con los objetivos y sueños, y no dejarse humillar ni menospreciar de nadie, porque dando gracias a Dios todos fuimos creados iguales; solos llegamos al mundo, por qué no podemos salir adelante solos sin importar la edad que tengamos y cruzar la meta y gritarle al mundo LLEGUÉ.