Historia dieciséis: “De la llama del entusiasmo”

SABEL

Así como “la flor no busca a la abeja, solo florece, más las abejas llegan solas”; así es el triunfador, no busca éxito, solo arde de entusiasmo, más los éxitos llegan solos. Esta historia dice, cómo del entusiasmo se llega al éxito.

Era una de esas épocas, que enflaquece no solo vacas sino al mundo. El dinero escaseó y las personas cambiaron costumbres, por una epidemia mundial. Era grave, pues, si por una parte las restricciones impuestas protegían la vida, por otra, acababan con las ocupaciones.

Pocos miraban con optimismo el futuro, hasta que alguien tomó el camino opuesto y dio ejemplo. Se trataba de un vendedor.

Este hombre era experto en entusiasmo. Su ocupación lo demandaba. Él decía: “no hay vendedor que triunfe, y no lo haga”. Y contaba que por los años noventa, él vendía elefantes, pero hubo crisis y se agotó el circulante. Fue la crisis del feriado bancario.

Afirmando: “Sólo hay que arder en entusiasmo”. Y se refería a la época de sus elefantes: “si no fuera por el entusiasmo, los elefantes y yo, hubiésemos muerto de viejos, sin salir del paso”.

Así, todos los días, encendido de entusiasmo iba a cazar oportunidades, que en época de crisis están por ahí. Sin dinero, optó por el intercambio: elefantes por vacas y leche, elefantes por gallinas y huevos. Y luego: leche por carne, huevos por nuevos productos. Y así sucesivamente, logrando: de la llama del entusiasmo, éxito en la crisis.(O).