Aguda crisis mundial

Augusto Costa Zabaleta

El planeta está en crisis, convulsión y colapso social y económico; las crisis que se acontecen en la humanidad son de carácter cíclicas, así fidedignamente lo atestigua la geopolítica y la historia.

El corana virus, declarado como pandemia mundial, como cualquier otra catástrofe natural o atentado a la salud e integridad física o psíquica, imprime rigurosamente una dosis excesiva de preocupación, desaliento y desesperación colectiva, una psicosis colectiva, que desborda el comportamiento, proclive al cometimiento de acto incoherentes, que consecuentemente agudizan la esencia del problema principal; se requiere, en estas circunstancia, serenidad, sensatez y una dosis robusta de ser cautos y probidad.

El COVID-19, provocado por un virus activado y mutante, como característica de todos virus, que se muta con otros y con bacterias, que contagian poderosamente, y por su transformación, desorientan a la ciencia y a la medicina, virus y bacterias que existen desde el advenimiento del universo, y que en forma cíclica se activan y diezman poblaciones desde eras primarias hasta nuestros días; y que por su peligro inminente se requiere adoptar medidas eficaces y extremas, para evitar el contagio múltiple y masivo, a la vez que erradicación del mal.

Ninguna medida debe calificarse como extrema, ante la magnitud de este siniestro, se debe imprimir una elocuente dosis de austeridad, para aplicar primacía a esta emergencia, a estas pandemias, y adoptar un comportamiento absolutamente consiente, racional y social, integracionista y solidario, inmensamente humanístico, ante retos de esta envergadura; fundamentalmente, ante este flagelo, la firmeza psicológica y la observancia de las medidas impartidas de carácter preventivo, son imperativamente primordiales para combatir el contagio; la salubridad como estilo de vida, los buenos hábitos y costumbres, y una alimentación sobria y seleccionada, son los ingredientes precautelatorios de una vida sana.

Albert Camus con su reveladora obra “La Peste”, nos ilustra lo apocalíptico de la peste negra en Francia, que diezmo casi 50 millones de seres humanos, a la vez que su obra es la más elocuente y visible fortaleza de que la mentalidad lúcida, la firmeza psicológica, la concepción al anhelo de vida, son las armas más eficaces para derrotar los flagelos que con rigor catastrófico, atacan brutalmente a la humanidad.