Principios y valores

Juan Luna Rengel

En los últimos días por los medios de comunicación convencionales, redes sociales plataformas tecnológicas informativas, hemos sido bombardeados de noticias sobre cosas de corrupción en los distintos niveles de la esfera pública y de muchas manifestaciones: mal uso del carnet de personas con alguna discapacidad, entrega de becas a los amigos del gobierno de turno, sobreprecios y mala calidad en la adquisición de pruebas covid, creación de empresas fantasmas para la compra de insumos médicos, contratos de obras sin el debido procedimiento, sobre precios en las canastas alimenticias, entre muchas otras que son de dominio público.

Bombardeados como estamos, la gente común y corriente en la calle comenta de cada uno de los escándalos, de las habilidades y el ingenio de los funcionarios públicos para atracar los escuálidos recursos económicos que pertenecen a cada ciudadano y que son producto de los impuestos y aportes de los ciudadanos; remesas de migrantes, de los recursos naturales y hasta de una ilegítima deuda externa e interna que cada vez nos sume en el subdesarrollo.

Nos preguntamos entonces, ¿qué está pasando?, la gran mayoría responde que faltan principios, valores, cívica y ética en el ejercicio diario del rol que desempeña como gobernante y ciudadano.

De forma general puedo decir que los principios son las leyes naturales son externas a nosotros, objetivas y que en última instancia controlan las consecuencias de nuestros actos, son eternos, inmutables y trascendentes: vida, amor, libertad, paz, equidad, armonía y ser justo. Los valores son internos y subjetivos, y representan aquello que sentimos y que orientan la conducta, se derivan de los principios: honestidad, respeto, responsabilidad, tolerancia, integridad, amistad. Por tanto, los principios miden las consecuencias de la conducta (conciencia) y los valores alimentan la conducta. Los dos definen el ser en la realidad.

Por otro lado, la ética supone un conjunto de reglas que gobiernan y orientan los valores y la cívica tiene que ver con los ciudadanos, con su madurez y orientada al comportamiento social responsable. Las dos juntas construyen un ciudadano informado, activo y responsable en la sociedad.

Principios, valores, ética y cívica definirán el ser del ciudadano ecuatoriano y su accionar en la misión que le corresponde desempeñarse en la familia, en la esfera pública como gobernante, en el ejercicio de la docencia y en cualquier actividad que desempeñe. El conocimiento y la práctica de los principios y valores mejorarán la calidad y calidez de nuestra vida.

Buen viento y buena marea.