“Nieves y los gigantes”

SABEL

Nieves es una artesana del barrio Capulí, vive en el sector llamado Pompeya, en una pequeña ciudad sureña. Ella cuenta en esta historia cómo abrazar sueños altos.

La mujer es de aquellas de las que no quedan muchas, muy madrugadora. A las cinco de la madrugada está en pie, preparando desayuno para esposo e hijos. A las seis de la mañana ya los tiene en la mesa con plato en mano.
A las siete, están con la barriga satisfecha y el corazón emocionado por el día que empieza. A los ocho, todos han salido a sus jornadas diarias. Nieves se queda en la huerta. Allí pasa gran parte del día, cultivando algunos secretos que se cuentan y no se cuentan. Entre los que se cuentan, ella tiene unos eucaliptos muy altos, a los que los cuida. Los secretos que no se cuentan, quedan en suspenso, pero se intuyen.

¿Pero qué misterio hay con esos eucaliptos? Lo cierto es que Nieves les atribuye su éxito. Dice ella, desde que vive en ese lugar, les tomó afecto. Que diariamente recurre a hablar con estos, los abraza y los mira hacia lo alto. Ellos nunca han sido indiferentes.

Cuando estaba soltera, dice que antes de ir a la ordeña, iba a saludar a sus eucaliptos, y les hablaba esperanzada. Siempre mirando para arriba, encontrando la luz que se filtra entre las hojas del árbol. Siempre llena de amor, así es su plegaria. Nieves y los gigantes, nunca han fallado, tiene sueños altos cumplidos y un secreto de gigantes.