La naturaleza nos redime

Luis Pineda S.


En estos tiempos de crisis de la salud, nos acordamos de un refrán muy repetido “Dios perdona, pero la naturaleza no”. Es un afirmación cruel e inexacta. Recuerdo un verso de Horacio Hidrovo Peñaherrera que afirma todo lo contrario “la naturaleza nos hará/buenos de nuevo”.

La naturaleza no castiga, se convulsiona y renace. En esos menesteres somos afectados por los errores que hemos cometido.

Nos parece que los humanos vamos aprendiendo que la crisis que vivimos es fruto de los excesos que hemos cometido contra nuestra Madre Tierra.

Para profundizar en el tema, les ofrecemos unos fragmentos del texto “Si no sanamos el clima, volveremos a enfermar”, de Fernando Valladares:
“Una naturaleza sana, de ecosistemas funcionales y ricos en especies nos protege de una manera muy amplia ante infecciones por patógenos. No solo a través de la biodiversidad.
Por ejemplo, la naturaleza puede frenar el polvo del desierto y reducir la contaminación atmosférica, dos vehículos que propagan virus y que acentúan los síntomas respiratorios en los pacientes afectados por la covid-19.

Cuando incorporamos el cambio climático en la ecuación, la naturaleza tiene menos margen para atenuar impactos y proteger nuestra salud. Este fenómeno global no solo lleva a muchos bosques a flaquear en su función de sumideros de carbono, sino que los hace más propensos a incendios de grandes dimensiones, como los ocurridos recientemente en Australia.

Las funciones que una naturaleza sana hace por nosotros, entre ellas la de protegernos de zoonosis, son impagables.

El confinamiento puede servirnos para aprender y reflexionar sobre el día después. Últimamente escuchamos el mantra de que todos nuestros esfuerzos ahora servirán para recuperar la normalidad pronto.

Pero ¿qué normalidad? ¿La que nos trajo aquí? ¿La normalidad que favorece pandemias, que destruye ecosistemas, que provoca el cambio climático, que genera desigualdad social y se basa en un modelo económico insostenible?

La pandemia nos muestra con crudeza cuan sensibles somos a un medio natural que no funcione bien. La situación actual debería servir de ensayo para repensar una gran crisis que nos está esperando, que no cesa y que es aún más compleja de gestionar y atajar que la pandemia del coronavirus: la del cambio climático.

Si vamos a trabajar en no volver a esa normalidad inviable, sino a una nueva normalidad más en equilibrio con la naturaleza y sostenible en el tiempo, es necesario cuestionar profundamente el marco social y económico en el que nos movemos.

Nadie querrá sufrir otra pandemia en unos meses. Una pandemia que, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), puede ser mucho más letal que la del coronavirus.

Será solo mediante la mirada común de todos, expertos y no expertos, economistas, biólogos, médicos, matemáticos y sociólogos, como abordaremos un día después realmente diferente y con esperanzas fundadas de no caer en otro confinamiento a los pocos meses de salir de este.”