Momentos críticos

José Benigno Carrión M.

No cabe duda que vivimos momentos duros, difíciles, problemáticos. Que hemos afrontado situaciones adversas que han comprometido el convivir nacional. Es verdad, que todo nos ha caído de sorpresa, cuando menos lo esperábamos. Aquello de la pandemia del coronavirus, con una honda de expansión mundial, fue un golpe demasiado recio y brutal, que tendremos para largo. Pero como si aquello fuera poco se ha sumado otra catástrofe, un mal interno: la corrupción que devora las entrañas de la Patria; pues, todos estos aspectos negativos complican la situación nacional, ahora que nos encontramos próximos a vivir un proceso electoral, en el cual se despiertan todas las pasiones, pretensiones y ambiciones que se tenían encerradas con siete llaves.

Empero, lo grave es que el pozo de la corrupción se ha destapado y aquellos que encontrándose en puestos claves comienzan a exhibir su desnudez, su pobreza moral, las llagas y pestilencia de un Job, de nuestro siglo, que no deja de sorprender al común de los mortales. El pueblo comienza a sentir que ha estado viviendo junto a una sentina pública, que los negociados de última hora con los carnés de personas seudo enfermas, ha constituido el más grande negociado para la adquisición de vehículos de lujo que se compraban a precios bajos y se vendían con excelentes ganancias. Todo ello ha conmovido al país. Y en ese ambiente, nada propicio, tiene que prepararse nuevas elecciones. Lo interesante es preguntarse cómo las recibirá el pueblo, que confianza le ofrecen los politiqueros, los grandes mangoneadores de la cosa pública: sus programas, sus ofertas, de nuevo cuño. Si toda esa fanfarria no es otra cosa, que una engañifa, una farsa, como lo hacen los mercaderes de feria, con elocuencia envidiable ¿Cómo procurar un ambiente propicio para que el pueblo pueda retornar a tener fe en las futuras elecciones? Más de veinte precandidatos como en baratillo… Ese el trabajo, bastante duro, por cierto, de los nuevos aspirantes cuando comienzan a moverse las fichas, cuando se multiplican las listas en un ambiente, en que la confianza, la buena fe, van desapareciendo del escenario electoral. Ojalá, la comedia mejore y sus actores de tres cuartos, con las excepciones de estilo, no lo conviertan en un sainete, en una farsa de mal gusto.