Galo Guerrero-Jiménez: “El valor de lo humano”

Alfredo Jaramillo Andrade

Estimado amigo Galo Guerrero-Jiménez:

Me complace profundamente dirigirme hoy, en el estricto cumplimiento del deber cultural, al que estamos sometidos -por voluntad y perseverancia genuina- en el ámbito del hacer literario que disfrutamos; a pesar de las contingencias sociales de tipo económico y de abstracción romántica, respecto del peligro universal que experimenta la especie humana, en todo los rincones del Planeta Tierra.

Después de haberme regocijado en la lectura de tu obra intitulada: “LECTURAS VIAJERAS”, producto editorial de la colección BIBLIOTECA ECUATORIANA DE FILOLOGÍA, (Quito-Ecuador, 2017); en donde destacas la importancia de saber leer, bajo las normas axiológico-hermenéutico-pedagógicas y, al pie de la resumida inquietud que nos despierta la excelente forma de revelar experiencias personales de gran talento, el día de hoy he columbrado la lectura de otro ensayo tuyo, de variado y alto contenido, en el cual se refuerza el planteamiento filosófico de siempre; pues, ahí -como expresa detalladamente Nicanor Ursua- “…señálanse los valores intrínsecos relacionados con el valor de lo moral, el valor de la creatividad, el valor de la inteligencia, el valor del lenguaje y la comunicación, el valor de vivir, el valor de la alteridad, el valor de lo espiritual y el valor de la lectura; con el propósito de realizar nuestras relaciones humanas”,… correspondientes y dignificantes, propias de la especie que nos identifica.

La Casa de la Cultura Ecuatoriana “Benjamín Carrión” Núcleo de Loja, que viene pregonando con intensa y grata preocupación su identidad institucional, ha respondido con un nuevo acierto, o legado cultural, al publicar la obra del gran saber equilibrado: “EL VALOR DE LO HUMANO”: libro de importancia admirable; a fin de ratificar el pensamiento que lúcidamente acompaña a tu manera de Ser, mi estimado Galo Guerrero-Jiménez, en este rincón de Iberoamérica, Loja: Provincia Austral del Ecuador situada en el sur de la Patria, donde la flora, la fauna y el talento soberano de sus habitantes detienen las avalanchas inescrupulosas de un imperio agresivo e ilegítimo.
Nunca será “EL VALOR DE LO HUMANO” un libro de caricaturas indefinidas. Más bien que un tratado singular sobre cuestiones comprometidas con el juicio educativo, exento de arrogancias impertinentes, que hacen de cualquier sistema una irrisión, enajenada con la auténtica formación del hombre y la mujer, en todos los aspectos favorables al desarrollo ecuménico de la sociedad primigenia.

Me interesa, apasionadamente, desglosar las ideas bajo el criterio que Tú infieres, como norma torrencial del fundamento Social y Humano, resaltado en cada uno de los contenidos académicos que facilitan la comprensión y estimulan a la par la esperanza de Vida, haciendo de la palabra (hablada o escrita) el lazo comunicativo que asombre por igual el gesto mimético, la tonalidad de la voz, la digresión y cruce de vocablos mediante la intercomunicación de sentimientos y perdurabilidad de conceptos, en el desarrollo conciencial de los individuos.

Son innúmeras las bases del cambio o intercambio, entre una relación de forja y espíritu. Tú, por entero, desmenuzas ideas, analizas apasionadamente los libros; con responsable propiedad defines, exiges, moderas, aclimatas, pregonas, futurizas un proyecto de salvación y entendimiento creativo cuantioso para la Humanidad.
Hablas de la grandeza de “Lo Humano”. Percibes el valor de la comunicación. Despiertas la inteligencia y la razón multánime; descubres los grandes secretos de una existencia feliz; haces de la palabra consistente y rítmica un lenguaje de la conciencia favorable al bienestar colectivo; incluyes la necesidad de aprender a mejorar –por el lenguaje o la palabra explícita- el sentido vital de la humanidad; en cuanto que la tolerancia irrestricta, no puede sino impedir la oportunidad de aprender a mejorar lo que somos; puesto que practicar o codiciar los hábitos intransigentes, admite de por sí: la violencia, la falsedad; el engaño; la petulancia; y, en general, la indeseable manipulación comunicativa. Lo cual significa desechar, sacrificar la palabra y su trascendencia espiritual, para sustituirla con la difamación, el crimen universal, la vulgaridad fatua, o la mentira.

Un lenguaje transparente, utilizado en la sustentación meticulosa de tu vibrante Libro, enorgullece la tradición perdurable de nuestra cultura nacional.

Además, “EL VALOR DE LO HUMANO”, proyecta hacia el lector fuentes de estudio inclaudicables; y, el mensaje más noble que podamos tener quienes, sin temor alguno, estamos comprometidos a vincular la producción pública del texto impreso, con la ética del bien patrimonial castizo de nuestra urbe querida.