Reflexiones en torno a la vacuna contra el COVID-19

Numa P. Maldonado A.

El martes pasado (11-08-2020) Rusia, a través del presidente Putin, anunció que  ya tiene una vacuna aprobada y registrada contra el coronavirus, después de dos meses de ensayos en humanos. Putin aseguró, además,  que una de sus hijas fue una de las primeras inoculadas y que “se siente bien”,  y  que en Rusia se prepara el uso masivo de la vacuna mientras continúan las últimas etapas de los ensayos clínicos.  Desde el Ministerio de Salud se asegura que “la administración de la vacuna en dos etapas permite crear una inmunidad a largo plazo, que puede durar hasta dos años”. Esta noticia fue recibida con escepticismo por la comunidad internacional y muestra a las claras, luego de seis mes del aparecimiento de la COVID-19, como se desarrolla la vertiginosa carrera por conseguir la vacuna  contra la pandemia,  que tiene a su haber, a la fecha, 20 millones de infectados y 750.000 fallecidos.

De otro lado, vale recordar, que detrás de la vacuna,  están unos 200 grupos de investigadores de varios países, de los cuales a 140 sigue con atención la OMS, y seis (de Inglaterra, EUA y China) están cumpliendo la  última fase de validación del producto (la tres), a la cual, al parecer,  la vacuna  rusa  “SPUTNIK V” no se ha sometido   Ante esta expectativa los países ricos a la cabeza han gestionado ya la adquisición de cientos de millones de dosis a distintos laboratorios (incluyendo al Gamaleya, creador de la Sputnik V) para asegurar su abastecimiento, en una desigual competencia con los países pobres.

En esta época de aumento de nacionalismos el convertirse en el primer país en desarrollar una vacuna contra el coronavirus  presenta un fuerte componente simbólico en términos de poder político y prestigio nacional. Sin embargo, como anota  Richard N. Haass, exdirector de Planificación de Políticas del Departamento de Estado de EE.UU, lo que probablemente ocurra es que “habrá varias vacunas y ninguna de esas vacunas será una solución (…),  ayudará a algunas personas, pero no a todos. Luego ayudará a algunas personas por un determinado período de tiempo, provocará efectos indeseados y muchos se negarán a recibirla… Mi predicción es que incluso, cuando una o más vacunas estén disponibles, aún vamos a tener que seguir manteniendo la distancia social, usar mascarillas y lavarnos las manos y el resto de las precauciones”. 

Nuestro ministro de Salud al respecto dice que se está gestionando la adquisición de vacunas en tres laboratorios de Inglaterra y EUA  y, paralelamente, la transferencia tecnológica para poder replicar algunas de ellas en Ecuador.

En base a lo expuesto ¿cuál sería el escenario para Ecuador y América Latina?  

1. El asomo de una vacuna eficaz y segura, ojalá no manipulada con siniestros propósitos, nos abre la esperanza a todos y, sin duda nos hará reflexionar, aunque  es probable que el nacionalismo de las vacunas se imponga por sobre el multilateralismo.

2. Esas buenas reflexiones deberían orientarse a la solidaridad, empatía y compasión con los más pobres y desamparados, que eran millones y que hoy y mañana son y serán más. Como el inicio para fundar un Mundo Nuevo, más equitativo y justo.

3. Y en nuestro país, pensar también un Nuevo País, con verdadera democracia e institucionalidad, y políticos y funcionarios públicos, y empresarios probos y honestos.