El desafío inmediato…

Numa P. Maldonado A.

Para todo el mundo, Latinoamérica y, por cierto, el Ecuador, es salir de la actual crisis, o por lo menos paliarla. Lo que no es ninguna novedad. Ante esta necesidad global tan obvia y urgente, el gran interrogante es ¿Cómo?

Para esbozar alguna respuesta, se debe partir de la identificación, lo más objetiva posible, de la causa de esta gran crisis, identificación que podría tratarse desde dos consideraciones: una general o global y otra específica, en este caso regional, nacional o local. La causa general es el predominio absoluto de la inequidad, impuesto por un sistema de poder mundial en manos de un minúsculo grupo de personas, que prioriza la ganancia material por sobre el bienestar del otro, y que afecta a miles de millones de seres humanos sumidos en la pobreza, la opresión y el sufrimiento. Latinoamérica es la región con mayores índices de inequidad del mundo. Y Ecuador, además de detentar en términos superlativos la desigualdad y la injusticia, une a éstas la corrupción estructural. Los resultados saltan a la vista: un país tan biodiverso y rico como el nuestro, después de 190 años de vida republicana, convertido en un pobre país: aún con fuertes rezagos regionalistas y discriminatorios, sin democracia sólida, desinstitucionalizado , sobre-endeudado e incapaz de lograr la unidad nacional aprovechando las ventajas de nuestra multiplicidad cutural y étnica. Un país que evidencia la ruptura entre Estado y sociedad, o el uso del Estado en beneficio de muy pocos, con el consecuente irrespeto de lo público; país considerado como de nadie, y propicio para ser desvalijado por el más “vivo” o amoral. Un país sin valores cívicos. Poblado por una enorme mayoría pobre, hambrienta, enferma y sin buena educación; humillado, desmoralizado, con baja autoestima. Sin esperanza…Gobernado por una clase política mayoritariamente descastada, devaluada y corrupta.

Presentado así el triste panorama nacional, las respuestas para mitigar la gran crisis parece que pueden verse con mayor facilidad y objetividad… Tanto desde la ciudadanía consciente como de aquellos pocos compatriotas que, con nobles propósitos, se aprestan a incursionar en las próximas elecciones de renovación de autoridades y representantes.

Desde nuestro punto de vista, esas respuestas podrían enmarcase en los siguientes puntos (en las próximas entregas ofreceremos alguna ampliación de cada uno de ellos):

1)Refundar el sistema político-partidista del país, aliándolo estrechamente con la Ética, a través de los principios de la ÉTICA CÍVICA. Importante disciplina que debe constituirse no sólo en preciado adorno y complemento en la formación general de todo ecuatoriano y personaje político, sino en política de Estado.

2)Fortalecer la débil democracia ecuatoriana: tarea amplia y difícil sino no se concibe a través de un Consenso Nacional proyectada para varios años. Que apunte bien a la normativa vigente que sirve y elabore la que falta, pero especialmente cumpla y haga cumplir a cabalidad la Constitución de la república, disminuyendo la impunidad y la injusticia, y privilegiando la atención gubernamental en salud, educación y seguridad.

3) Robustecer las acciones del Proyecto intercultural y de salvaguarda y puesta en valor del Patrimonio Natural y Cultural, como importante apoyo al punto anterior.