Por la defensa del agua y de la vida

Numa P. Maldonado A.

El martes pasado, en el parque central de la ciudad de Loja y frente al edificio del Municipio, se realizó el “plantón” de un significativo grupo de ciudadanos (mujeres y hombres, y de éstos varios de la etnia Saraguro), miembros del Colectivo “Defensores del Agua y la Vida de Loja”. Utilizando altoparlantes, música y carteles rechazaron con comedidos pero elocuentes justificativos la explotación minera en la provincia de Loja, particularmente los intentos de la empresa Guayacan Gold, subsidiaria de la SoldGold, de instalar un campamento minero en las faldas de la “Estrella Hídrica del Sur” o Nudo de Guagrahuma.

En efecto, Guagrahuma no es solamente esa corta cordillera secundaria horizontal, de 30 km de longitud, que divide los cantones Saraguro y Loja. Es mucho más. Es el principal accidente orográfico no sólo de la provincia de Loja sino de toda la región Sur del Ecuador que, en forma de gran pulpo (para utilizar la similar expresión de Wolf al referirse al más grande nudo del país, el Nudo del Azuay), cubre cerca de la mitad del territorio lojano (unos 5.000 km2) y amplias áreas al NO y NE, en las provincias vecinas. Porque Guagrahuma, principalmente desde su núcleo central, donde destaca el cerro Fierrohurco (3. 788 m s.n.m.), pero también desde las múltiples ramificaciones secundarias vecinas a ese núcleo , donde aparecen los cerros Cubilán (3.784 m), Puclla (Santa Bárbara (3.415 m), Villonaco (2.946 m)…, es el origen de segmentos hídricos muy importantes que alimentan las cuencas superiores de cuatro sistemas hidrográficos sudamericanos: uno nacional (Jubones), dos binacionales (Puyango y Catamayo) y uno continental (Amazonas, a través del río Santiago). Dicho en otra forma, los habitantes de los cantones vecinos al Fierrohuerco como Saraguro, Loja, Zamora, Catamayo, Portovelo y Santa Isabel, este último en Azuay (una población cercana a los 500.000 habitantes), de darse la explotación minera en el Fierrohurco, se verán seriamente afectados por la contaminación del agua, que constituye la única fuente hídrica que les permite sobrevivir con algo de salud y dignidad . Y algo similar ocurrirá con los cantones y poblados algo más alejados de la zona de influencia hídrica de las cuencas señaladas.

El colectivo “Defensores del Agua y la Vida de Loja”, un grupo de compatriotas ejemplares, además de oponerse razonadamente a la explotación minera en Fierrohurco, realiza múltiples gestiones: ante el gobierno para parar las concesiones inconsultas, de disuasión ante las empresas interesadas en hacerlo; ante los cabildos para obtener ordenanzas defensoras de las fuentes hídricas; ante nuestras autoridades, medios de comunicación locales y nacionales, y la ciudadanía para concienciarlos y lograr un apoyo más eficaz para el justo reclamo: conservar agua, suelo y aire limpios en pro de una vida sana. De manera especial, en este tiempo de pandemias y corrupción desalmada, apela a nuestras autoridades y representantes a “no caer en el pecado de tentación” (venderse por un “plato de lentejas”) y ser cómplices del dolor del miles de compatriotas que sufrirán las consecuencias. Yo, desde esta humilde columna de opinión me uno a este justo llamado.