Hablar con voz propia y decisión en la próxima lid electoral

Campos Ortega Romero

Tiempo de elecciones y con ello, tiempos de ofrecimientos, de perdón y olvido o desidia de la ciudadanía, ante la demagogia que reedita los “vicios del pasado” ante la oferta del baratillo de falsas ilusiones que constituyen la plataforma de sus campañas, claro está, adicionando la calumnia, el insulto y la critica fácil por parte de los partidos tradicionales, despojándola a la política de sus innumerables matices, para convertirla en falsa y negativa. Acciones que desorientan al electorado; y, éste termina alejándose de ella, para declarase en personas apolíticas.

Estas actitudes, asumidas por las mujeres y hombres de nuestro pueblo, benefician a los politiqueros de siempre, y los benefician, porque se convierten sin saberlo en analfabetos políticos, como bien lo señala Bertold Brecht, dramaturgo alemán, al señalar lo siguiente: “el que no oye, el que no habla, no participa en los acontecimientos políticos, no sabe que el costo de la vida ( el precio de los frijoles, del pescado, de la harina, del alquiler de la vivienda, del calzado y de las medicinas) depende de las decisiones políticas, de su ignorancia política proviene la prostituta, el menor abandonado, el asaltador, y el peor de todos los bandidos que es el politiquero aprovechador, envanecedor y corrupto, lacayo de las empresas nacionales y extranjeras”. Son palabras duras, pero muy a pesar nuestro, realidades palpables que usted amable lector, como yo las percibimos.

Entonces, para cerrar el paso a los politiqueros y demagogos de siempre se hace necesario, reconocernos a nosotros mismos, y esto implica el valor de desaprender lo aprendido, como son nuestras percepciones, creencias, temores, miedos que constituyen cadenas y aduanas que no nos permiten seguir adelante y realizarnos como personas, en definitiva inventariar nuestra cultura de miedos y de temores ocultos, que no son otra cosa que imaginarios que nos pueden frenar como si fueran paredes de concreto a nuestro alrededor, si no comprendemos así las situaciones, de hecho estas paredes imaginarias son así de peligrosas justamente porque ni siquiera somos conscientes de saber que no existen; y que nos están frenando, como bien lo señala Bohan, para rescatar a la mujer y hombre de nuestro tiempo y decirles que si se puede, que son importantes en el mundo, al convertirse en seres críticos, reflexivos y decidores del futuro del País, al ser usted quien elija a las autoridades futuras al depositar su voto en las urnas electorales de las próximas elecciones.

Consideramos que usted es importante y por ello se hace imperativo no dejar que le den pensando, que le den hablando, más bien que hable con voz propia y tome una decisión consciente, en la próxima lid electoral que se avecina, que refleje su pensar, para: valorar su mejoramiento y su crecimiento personal tanto, que el precio que está dispuesto a pagar es mucho, mucho mayor que el temor a ser un analfabeto político. Si así lo hace estará inaugurado el inicio de una cultura basada en el amor, para desterrar de una vez por todas a la cultura basada en el temor que la aplican los politiqueros de derecha. .

“La biología del amor es la dinámica relacional que da origen a lo humano en el devenir de nuestro linaje. Al hablar, implicar o evocar a la biología del amor, lo que hacemos es hablar, implicar o evocar las condiciones sistemáticas de constitución evolutiva y ontogénica de lo humano. Por esto, la biología del amor no es una opinión más, es una revelación de los procesos biológicos que nos constituyen como la clase de seres que somos y que podríamos dejar de ser”, señala Humberto Maturana, y más adelante acusa. “El amor es una emoción, un modo de convivir, una clase de conductas relacionales entre seres vivos, es la emoción que constituye y conserva la convivencia social”. Nos preguntamos; les cuesta tanto comprender y entender a los depredadores de la política lojana, ecuatoriana, estos valores. Valores, que implican el ejercicio pleno de la política, que se trasluce en servicio al pueblo, para el pueblo y por el pueblo. Así sea.