Una ceremonia atípica

César Eduardo Briceño

El 1 de septiembre, arrancó el año lectivo 2020-2021 de manera no presencial para 105.657 estudiantes de las provincias de Loja y Zamora Chinchipe de todos los sostenimientos: fiscal, particular, fiscomisional y municipal, del régimen Sierra – Amazonía, mediante el Plan Educativo Aprendamos Juntos en Casa. 56.000 estudiantes de instituciones educativas privadas migraron al sistema fiscal, según datos del Ministerio de Educación de Ecuador. Las instituciones educativas pueden ofrecer educación abierta, que incluye lo virtual y en línea; y la educación en casa o ‘homeschooling’.

El uso de las Tecnologías de la Información y Comunicación-TIC- se han vuelto imprescindibles; no obstante, la internet es poco accesible en lugares apartados y muy limitado para varios hijos de una misma familia; además que los planes de datos, recursos para la conectividad y dispositivos para las clases virtuales son costosos. No es suficiente el reparto de textos, la teleeducación y la entrega de guías. Tampoco so pretexto de la pandemia se justifica regalar notas a un estudiante irresponsable.

La mal llamada Ley Humanitaria aprobada por este gobierno, optó por aplicar más impuestos a los maestros; a quienes se les recortó una hora de trabajo y el sueldo. En la práctica los profesores laboran más de ocho horas mediante trabajos telemáticos con los estudiantes y sesiones de trabajo mediante el zoom. Para atender estos requerimientos los maestros deben recurrir a sus propios insumos técnicos como la computadora, la internet, el celular; que han tenido que endeudarse en los bancos; porque el ministerio de educación jamás les dotó de estos materiales. En definitiva, más trabajo y menos sueldo; que contradice a la constitución y leyes laborales.

Hace diez años la titular de educación, jamás se preocupó de homologar los sueldos conforme al resto de la burocracia dorada que perciben de manera puntual, con poca o casi ninguna producción intelectual; a diferencia de lo que ocurre con el magisterio. Si comparamos el rango de responsabilidad social es superior el que ejercen los profesores; de cuya matriz de formación debemos el aparecimiento de los presentes y futuros dignatarios de la nación; con excepción de los descarriados por la ambición del poder.