Nuestro país y el planeta conmocionados

Antonio C. Maldonado V.

Cuando nos llegó sorpresivamente la pandemia.

A toda la humanidad sucede que a los de edad avanzada que permanecemos en el exilio inusual no solicitado acompañados de la movilidad física estática, la actividad mental se dinamiza y algunos nos convertimos en una especie de pequeña biblioteca donde renacen los recuerdos: maravillosos unos y lamentables otros y meditamos sobre el derrotero escogido fruto de la impetuosa y atribulada juventud así como en la etapa siguiente de la vida si fue el correcto o el equivocado; todo aquello aún latente no es reversible pero nos posibilita dilucidar con mayor claridad la contradicción existente entre el mundo humanitario del pasado y el “robotizado” del presente que indudablemente halaga porque además de informar distrae a niños, jóvenes y adultos, pero no los deshumaniza ya que somos gregarios por naturaleza, esto es, nos agrada vivir en grupos humanos compartiendo el pasado, el presente y proyectarnos hacia el futuro; pues, si bien los grandes descubrimientos e innovaciones, según los estudiosos de esa disciplina, los de matemáticas tienden a darse a una edad más temprana (35 a 40 años) y las políticas, económicas y sociales a una edad mayor; de todos modos es bueno recordar las coplas del español Jorge Manrique cuando nos dice que “todo tiempo pasado fue mejor”. Circulando en esta encrucijada que nos llama a reflexionar como podemos aportar con nuestros modestos conocimientos y experiencia a salir boyantes del problema de salubridad y económico que atravesamos.

Actualmente en nuestra República que comenzó a resquebrajarse con el inicio de la efervescente contienda electoral que descuartiza la pregonada unidad nacional, seguimos saturados de drogas hasta en el subsuelo donde en época pasada enterraban los tesoros en las guacas o entierros donde los antiguos escondían los tesoros: joyas, reliquias y hasta doblones de oro y libras esterlinas; ahora solo encontramos en el subsuelo cocaína y marihuana; aterrorizados con los conflictos permanentes del narcotráfico colombiano y grupos de disidentes de organizaciones guerrilleras; delincuencia de toda clase producida en el sector público y privado y descontrol nacional para evitar la propagación del virus corona, ahora hábilmente endosado por las autoridades nacionales a los gobiernos seccionales; juzgamiento de asambleístas, de ministros de Estado e imparables y nuevos escándalos de saqueos en las arcas del IESS y del tesoro nacional por todo el país; delicada situación que aunque se la asista con préstamos de organismos internacionales especialmente del FMI que todavía demorará hasta el nuevo año y dirigido para reactivar la economía y conjurar el problema laboral de la desocupación lo que no da aún señales de vida, todo esto determina que se vuelva incontrolable la propagación de la pandemia. Me permitiría sugerir que el gobierno nacional que tiene a su cargo la producción de energía eléctrica y el servicio de internet sin necesidad de obtener los préstamos de organismos internacionales disponer la rebaja del 50% de la tarifa de consumo de energía eléctrica de servicio doméstico hasta el mes de diciembre del presente año y del 30% la del servicio de internet que ha aumentado considerablemente tanto por la permanencia en casa como la educación en forma virtual.
En los demás países del orbe los embates de la naturaleza no cesan los huracanes, tornados, inundaciones e incendios forestales que a más de diezmar la población genera la migración de miles de familias a otras localidades en razón de que se producen daños materiales; pero también en las naciones altamente desarrolladas se ha entrado en la maratón de producir las cuestionadas vacunas antivirus sin que hasta el momento la OMS se pronuncie sobre su conveniencia de uso.

Por último, tenemos que enfrentar una complicada e incomprensible elección de dignatarios ya que con las alianzas que se van formando en algunos casos son solo presidenciales, pero no seccionales, entonces el elector como mismo tendrá que sufragar.