Bodas de oro

Juan Luna

Voy a referirme a un preclaro hijo de mi tierra Quilanga, el sacerdote Manuel Enrique Rojas, quien celebró, acompañado del señor Obispo y sacerdotes de la diócesis 50 años de su consagración sacerdotal, hecho ocurrido el 13 de septiembre de 1970, luego de haber concluido su formación primaria en las Escuelas Manuel Carrión Pinzano de Quilanga, La Salle de Loja, su educación y formación de bachillerato en el Seminario Menor de Loja y sus estudios de filosofía y Teología en los Seminarios de Quito y Cuenca, respectivamente.

Del relato de su vida, en sus 50 años prestó servicios en Jimbura, Quilanga, Pózul, Celica, San Pedro de la Bendita, Belén, para finalmente, permanecer hasta el momento, en su terruño natal, Quilanga. Seguro que en su recorrido pastoral y sacerdotal buscó agradar a Dios y colaborar con la orientación espiritual y formación cristiana de la niñez, por medio de los Sacramentos y con las familias en la pastoral familiar, promoción humana, conformación de grupos juveniles, grupos de catequistas, líderes y comunidades de base, en fin, todo lo que a su misión corresponde para la propagación del Reino de los Cielos y la consecución del bien común que proclama la Doctrina Social.

De lo que he escuchado y me consta, el padre Manuel, siempre tuvo un infinito amor por su tierra y deseo de trabajar y servirla, primero por gratitud, ya que, en su orfandad temprana, fue la juventud y paisanos quienes recolectaban fondos para sus estudios y segundo, por su gran visión humana de ubicar a su tierra en el lugar que le corresponde. De hecho, doy fe en mi niñez con qué alegría él personalmente nos instruía en la catequesis de comunión y confirmación, cómo organizó a las mujeres y las capacitó con el apoyo de mujeres españolas y de Cáritas, integró un grupo juvenil con quienes recorrió en el ámbito deportivo y cultural, por las parroquias y barrios a su cargo, colaboró e integró el Núcleo Educativo, de hecho fue Coordinador de los maestros, por ser uno de los principales impulsadores de creación de escuelas en los barrios y del Colegio Técnico Quilanga, este camino labrado desde 1976, hizo que en 1981, junto a un grupo de contemporáneos y paisanos, de los y las quilanguenses radicados en otras ciudades emprendieran la titánica lucha por la cantonización conseguida el 08 de noviembre de 1989.

Seguro no fue fácil y en su camino debió tener detractores y fieles colaboradores, incluso dentro del mismo clero, sin embargo, resistió y avanzó en su perseverancia, no llena de altos y bajos, pero combatió y sigue perseverando. No ha dejado un solo instante de querer a su tierra y ya en su etapa como jubilado, creó la primera marca de café “Quilanga”, la que sin duda ayuda a su sostenimiento corporal, sin descuidar su acompañamiento a grupos como la Legión de María, Juan XXIII y el apoyo al párroco titular.

Feliz cumpleaños padre y que Dios siga bendiciendo su camino, espero haber sido fiel en mis palabras al construir este relato. Mi gratitud imperecedera por su apoyo humano, educativo y material que ha brindado en mi vida. Recuerdos y experiencias que almaceno en mi corazón con sinceridad y lealtad. Para mí siempre será un sacerdote y un gran patriota.