Mafalda la contestataria y luchadora social

Campos Ortega Romero

La caricatura puede ser vista como una obra de arte en que se ridiculiza a una persona, escenario, institución, tal como se observa con las caricaturas políticas, sociales o religiosas que tienen un fin satírico y, no tanto humorístico. Más bien con la finalidad de incitar a cambios políticos y sociales la bondad de la figura cómica permite decir muchas verdades. Las caricaturas se difunden en periódicos, revistas e internet. En Argentina el 29 de septiembre de 1964, aparece la tira cómica escrita y dibujada por Joaquín Salvador Lavado, hijo de españoles y rebautizado como “Quino” La tira cuenta con una niña de 6 años llamada Mafalda, pequeña contestataria y luchadora social amante de los Beatles, la democracia, los derechos de los niños y la paz mundial, detractora de la sopa, las armas, la guerra y James Bond, y se rebela contra el estado actual del mundo.

Sus mensajes claros y sencillos, como Locomoción: Ya no usamos nuestras piernas, nos hemos vuelto cómodos, ahora nuestras piernas son los autos, por eso el problema de obesidad aumentó entre los menores. Cerebro: Ya no pensamos, razonamos, investigamos. Ahora la informática ha anulado nuestra capacidad de investigar, sumar o hacer tareas, pues por medio del Internet lo tenemos todo al tocar un botón, así que el cerebro no se usa, y lo que no se usa, se atrofia. Relaciones Humanas: “Contacto Directo” Cada vez estamos más lejos de las personas aunque las tengamos cerca, comunicándonos sin relación directa. El teléfono móvil nos une, pero a la vez nos aleja, porque la relación se ha deshumanizado, se han hecho frías y sin afecto directo. El amor no se siente si no estamos cerca. El Prójimo: Hemos desarrollado un culto al “yo” a tal grado que nadie vive para los demás, sino para sí mismo, de manera que ahora no hay prójimo, porque giramos alrededor de nosotros mismos. Nos hemos hecho narcisistas, más egoístas.

Usted se preguntará por qué sigue vigente la pequeña contestataria Mafalda, en mi reencuentro con ella quise preguntarle, por qué no peinaba canas, por qué seguía plantada desvergonzada y audaz sobre los carriles del mundo de la violencia, el odio y la desintegración social, me contesto: ¿acaso hemos cambiado tanto, para que Mafalda haya perdido actualidad? por eso debió ser que el formidable escritor italiano Umberto Eco de “El nombre de la rosa”, escribió el prefacio de la primera edición italiana: “Mafalda, la contestataria, manifestando: “Mafalda no es solamente un personaje de historieta más; es, sin duda, el personaje de los años setenta. Si para definirla se utilizó el adjetivo ‘contestataria’, no es sólo para alinearla en la moda del anticonformismo”.

“Mafalda es una verdadera heroína ‘rebelde’, que rechaza el mundo tal cual es. En verdad, Mafalda tiene ideas confusas en materia política. No consigue entender lo que sucede en Vietnam, no sabe por qué existen pobres, desconfía del Estado pero tiene recelo de los chinos. Mafalda tiene, en cambio, una única certeza: no está satisfecha.” “El universo de Mafalda no es sólo el de una América Latina urbana y desarrollada: es también, de modo general y en muchos aspectos, un universo latino, y eso la vuelve más comprensible que muchos personajes de las historietas norteamericanas. En fin, Mafalda, en todas las situaciones, es una ‘heroína de nuestro tiempo’, algo que no parece una calificación exagerada para el pequeño de personaje de papel y tinta que Quino propuso”.

Nadie niega que las historietas (cuando alcanzan cierto nivel de calidad) asuman una función cuestionadora de las costumbres. Y Mafalda refleja la tendencia de una juventud inquieta que asume aquí la forma paradojal de disidencia infantil, de esquemas psicológicos de reacción a los medios de comunicación de masas, de urticaria moral provocada por la lógica de la Guerra Fría, de asma intelectual causada por el Hongo atómico. Ya que nuestros hijos van a convertirse -por mérito nuestro- en otras tantas Mafaldas, será prudente que la tratemos con el respeto que merece un personaje real.” Paz en la tumba recién abierta del Padre de Mafalda, Quino. Así sea.

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