Guayaquil conmemora histórico bicentenario de independencia

Antonio C. Maldonado V.

Infortunadamente para los habitantes de Guayaquil en especial y para todo el pueblo ecuatoriano la conmemoración del Bicentenario de la Independencia de Guayaquil que se llevó a efecto el 9 de octubre de 1820, que tiene un gran significado histórico de valor cívico y soberanía nacional en todos los órdenes, se realizará en medio de un gigantesco conflicto institucional, electoral y de la incontrolable pandemia que se teme rebrote; pues, en dicha fecha efectivamente Guayaquil se independizó del dominio de la metrópoli española; esto es, dos años antes de la gloriosa Batalla de Pichincha que consolidó nuestra independencia nacional; si bien el Grito de Independencia del 10 de agosto de 1809 sirvió de base para esta trascendental gesta heroica no nos independizó ya que el movimiento independentista fue liquidado por el poder omnímodo de los ejércitos realistas que inclusive inmolaron a nuestros líderes en las mazmorras de la Real Audiencia de Quito el 2 de agosto de 1810 y masacraron al pueblo quiteño que intentó su liberación y Juan Pio Montufar fue desterrado a Cádiz.

El Gobierno Nacional presidido por el licenciado Lenín Moreno Garcés se deteriora en forma significativa en este último período de gobernabilidad; según sondeo de Cedatos, en la encuesta relacionada al mes de septiembre el 89,7% de los consultados desaprueba el mandato y el 89,6% no cree en su palabra; algo similar acontece con la Asamblea Nacional que de diciembre de 2019, que tuvo el 8,9% de credibilidad se precipitó al 2% en septiembre del presente año; por otra parte esta deplorable situación se agrava por el estancamiento y las complicaciones que surgen en el proceso de reactivación económica, lo que complica aún más al desprestigiado escenario del proceso electoral que dígase lo que se diga debilita más la democracia lo que según las encuestas serias nos da un resultado que solo el 17% de ecuatorianos confía que el futuro del Ecuador mejorará y el 71% no sabe por quién votar en las próximas elecciones, especialmente en la juventud apta para sufragar se nota con diafanidad un quemeimportismo por la elección de las nuevas dignidades al solio presidencial y la Asamblea Nacional, posiblemente avizorando que los nuevos dignatarios no son sujetos de confianza, ya que se torna vigente ese antiguo precepto: que la historia no cambia, únicamente los personajes, todos siguiendo la misma rutina definidos y orientados por la ambición e intereses personales o de grupo y con el único fin de seguir saqueando los fondos públicos como ha sucedido desde los examinados anterior y actual gobierno ya que de los anteriores que están plagados de lo mismo nada se dice, situación lamentable ya que en nuestra patria donde muchos tienen que rendir cuentas a la justicia según se informa diariamente se ha evaporado la ética, la moral, la solidaridad y la responsabilidad que es el entorno en que se va formando nuestra niñez y juventud, esto es en un mundo sin valores en el que se considera que todo es válido.
Vivir en democracia es verdaderamente difícil, si bien el origen de este término surgió en Atenas que significa el poder del pueblo a esa situación no se ha llegado por más que se la pregone o cacaree, inclusive la célebre frase de presidente de EE.UU. de Norte América Abraham Lincoln que “democracia es el gobierno del pueblo elegido por el pueblo y para el pueblo” quien después del triunfo en la Guerra de Secesión decretó la abolición de la esclavitud, lo que no se cumple hasta la actualidad ya que la discriminación racial persiste en ese país.

Aunque en forma virtual saludamos jubilosos la conmemoración del histórico 9 de octubre que confiamos vitalizará nuestro espíritu y avancemos decididos a construir la patria que nos legaron nuestros próceres independentistas.