La pandemia de las reuniones y los acuerdos

Diego Lara León

En el mundo empresarial, académico y administrativo se suele decir “asistí a una reunión que pudo ser un mail” cuando nos damos cuenta que fue tiempo perdido y no obtuvimos respuestas.

Cuando quieran que algo no se concrete creen comisiones (comisión de gestión, de financiamiento, de seguimiento, de evaluación, de retroalimentación), es decir la responsabilidad de la actividad es de todos y de nadie al mismo tiempo.

Hay instituciones que miden la eficiencia de sus ejecutivos por el número de acuerdos firmados, pero la realidad es diferente porque la gran mayoría de los acuerdos interinstitucionales y específicos nunca se llegan a ejecutar. También en una buena parte de entidades públicas y privadas se sufre de “reunionitis” (adicción por hacer reuniones por todo y para todo), aunque el resultado de las mismas sea insuficiente y no aporte a la actividad de la empresa.

Las reuniones y los acuerdos deben ser los estrictamente necesarios, alcanzables y ejecutables. No se debe medir la eficiencia por el número de reuniones o el número de acuerdos, se debe medir por el porcentaje de cumplimiento de los convenios y por los resultados de las reuniones.

Hace pocos días acudí a una reunión en el querido cantón de Macará, por ocasión de la visita del Ministro de Relaciones Exteriores de nuestro vecino Perú, el objetivo de tan importante visita fue evidenciar el estado del proyecto CEBAF Macará, es decir, la nueva infraestructura que permitirá recibir en condiciones dignas, eficientes y seguras a los visitantes que se mueven a ambos lados de la frontera, hoy se los recibe en contenedores y bajo un canicular sol, propio del hermoso clima de tan bello lugar.

Preocupa que una inversión de más de 15 millones dólares y que lleva en proceso de construcción casi una década, se encuentre literalmente “botada”. Los técnicos a cargo de la obra indican que falta 1,2 millones de dólares para terminarla y dejarla lista para su funcionamiento, me imagino las innumerables reuniones y decenas de convenios que deben haberse realizado en estos 10 años para tener “casi lista” una obra que si bien es cierto es impresionante, pero simplemente no sirve para nada al día de hoy.

Aplicando el sentido común, algunos de los asistentes preguntamos. ¿Ya tienen listo el modelo de gestión y operación? ¿Cómo hacer que una infraestructura sea el complemento de la modernización en el servicio? Lamento contarles que luego de 10 años no existe aún ese plan, al menos no está listo.

En el próximo encuentro presidencial que se realizará en pocos días evaluarán los resultados de 64 compromisos presidenciales del año pasado, si 64 compromisos. Seguro la gran mayoría de ellos ni siquiera fueron analizados en reuniones, peor gestionados, y uno de esos 64 compromisos fue el CEBAF de Macará. Ojalá en el encuentro presidencial 2020 los acuerdos sean pocos o mejor ojalá sea solo uno, PONER AL FIN EN MARCHA EL CEBAF DE MACARÁ.